El presidente de la Generalitat defiende la «solidaridad» del sistema catalán y afirma que es compatible con la unidad de España. El líder del PSC intenta tranquilizar a otras regiones ante las críticas por un posible «concierto» económico.
Ante un escenario de alta tensión por la reforma del sistema de financiación autonómica, Salvador Illa, presidente de la Generalitat, ha transmitido un mensaje de seguridad tanto a Cataluña como al resto de España. En una entrevista exclusiva con El País, Illa afirma que el modelo de «financiación singular» acordado entre el PSC y ERC es justo para los catalanes y defendible en cualquier región española, desde Algeciras hasta Girona.
Un sistema fundamentado en la solidaridad
Frente a las críticas de insolidaridad por parte de barones autonómicos y partidos de la oposición, Illa resalta que la contribución de Cataluña a la caja común se mantendrá. El presidente recalca que una Cataluña con una economía sólida y fiscalidad propia representa una garantía para la estabilidad de toda España.
«No buscamos privilegios, sino una gestión eficaz de nuestros recursos para optimizar los servicios públicos, algo que cualquier ciudadano en España entendería para su propia comunidad», declara Illa en la entrevista.
Principales puntos del discurso de Illa
En la entrevista, el líder de los socialistas catalanes detalla los elementos esenciales de su estrategia para los próximos meses:
- Cohesión territorial: Su objetivo principal es «unir a los catalanes» y reconstruir la relación con el Estado después de una década de conflicto.
- Enfoque en gestión frente a simbolismos: Illa se distancia de la etapa anterior, priorizando la eficacia administrativa y la mejora de infraestructuras sobre los mensajes identitarios.
- Integración en el PSOE: El presidente confía en que el modelo catalán será un referente para renovar un sistema de financiación autonómica obsoleto para todas las comunidades.
El desafío de la comunicación política
La expresión «desde Algeciras hasta Girona» no es casual. Illa reconoce que el reto principal no se limita a la aprobación de la ley en el Congreso, sino a la comunicación eficaz. El presidente se ofrece como interlocutor para explicar que la singularidad catalana no supone perjudicar a otras regiones, buscando neutralizar la oposición que pretende articular el Partido Popular en las comunidades que gobierna.
Además, Illa ha enviado un mensaje de estabilidad a sus socios de gobierno, subrayando que el compromiso con la recaudación del IRPF —que generó tensión reciente con ERC— es firme y se implementará conforme a los plazos acordados, para facilitar la aprobación de los presupuestos autonómicos de 2026.


