Desde La Moncloa, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sostenido este lunes que las relaciones exteriores de España con Estados Unidos y los miembros de la OTAN deben fundamentarse en una paridad, enfatizando que “ser proatlantista no implica sumisión”. Estas declaraciones se realizaron tras su encuentro con el primer ministro griego, Kyriákos Mitsotákis, con quien abordó temas importantes en la agenda europea, el conflicto en Ucrania y las tensiones en el Ártico.
En una conferencia de prensa conjunta, Sánchez defendió que la seguridad en áreas estratégicas como el Ártico debería estar garantizada por la cooperación de la Unión Europea y la OTAN, rechazando decisiones unilaterales y cualquier visión que implique subordinación de Europa frente a Estados Unidos. Mitsotákis coincidió en que hay oportunidades para desarrollar soluciones que beneficien a ambos lados del Atlántico.
El presidente reafirmó el compromiso de España con la Alianza Atlántica y la defensa colectiva, señalando que la colaboración no debe generar desigualdades entre los socios.
Discrepancias con Sumar respecto a la política de vivienda
La postura de Sánchez en política exterior se ha visto acompañada por tensiones en el ámbito interno. El socio minoritario Sumar ha cuestionado la estrategia del presidente para intervenir en el mercado inmobiliario. Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, criticó la propuesta calificándola de “injusta, poco efectiva y no apropiada”, y adelantó que su partido no respaldará la iniciativa.
Este desacuerdo entre el Ejecutivo y uno de sus socios evidencia los retos en el Gobierno de coalición para alcanzar consensos frente a los problemas sociales que afectan a los hogares españoles, especialmente ante el incremento en los precios del alquiler.
Posiciones de otros actores políticos
Por otra parte, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, aprovechó la jornada para manifestar su oposición al reciente pacto de financiación autonómica entre el Gobierno y ERC, calificándolo como “inaceptable” y expresando que el modelo presentado no refleja los intereses del conjunto de los españoles.


