Van pasando los años y la capilla de la Virgen del Carmen no se termina de empezar a construir. Han sido muchas las promesas incumplidas, muchas las excusas, pero lo cierto es que ya no hay quien se crea nada. No hay la más mínima voluntad para que la Reina del Mar tenga por fin su templo en las cercanías de su barrio tradicional. Si desde el gobierno se hubiera puesto el mismo interés como el que se trasluce para determinados proyectos empresariales, otro gallo cantaría.
Otro julio sin poder sacar a la patrona de marinos y marineros desde la capilla de Miramar.



