Exlíderes destacados del partido han suscrito un manifiesto en el que critican la “deriva ideológica” y la falta de participación democrática bajo la dirección actual.
Este 18 de marzo de 2026, Vox afronta una de sus pruebas internas más importantes. Un grupo formado por una quincena de exdirigentes, que incluye antiguos miembros del parlamento y responsables en territorios, ha solicitado a Santiago Abascal la convocatoria inmediata de un congreso extraordinario para redefinir el rumbo del partido.
Razones detrás de la protesta
El colectivo crítico ha difundido un manifiesto en el que enumeran una serie de preocupaciones acumuladas en los últimos meses. Sus principales objeciones son:
- Déficit de democracia interna: Señalan un “liderazgo excesivo” que limita el debate en las bases y concentra las decisiones en un pequeño grupo en Madrid.
- Cambio ideológico: Consideran que el partido se ha desvinculado de sus fundamentos originales, adoptando posturas que, según ellos, distancian a Vox de su electorado conservador tradicional.
- Gestión de los resultados electorales: Tras los procesos recientes, critican que no se ha realizado la autocrítica necesaria y se han eliminado voces discrepantes en lugar de evaluar los errores cometidos.
Acción conjunta
A diferencia de crisis previas que derivaron en salidas individuales, como las de Macarena Olona o Iván Espinosa de los Monteros en años anteriores, esta se distingue por ser un movimiento colectivo. La presencia de quince exdirigentes con trayectoria significativa amplifica el impacto mediático y afecta la imagen de unidad que Abascal ha promovido.
“Vox no puede ser el dominio exclusivo de unos pocos; es imprescindible recuperar la motivación y la participación ciudadana o el proyecto corre el riesgo de perder relevancia”, expresa uno de los fragmentos más contundentes del comunicado entregado en la sede de la calle Bambú.
Reacción del liderazgo
Hasta ahora, la dirección nacional de Vox no ha confirmado si considerará la posibilidad de convocar el congreso extraordinario. Fuentes próximas a Abascal suelen describir estas iniciativas como “reacciones de quienes ya no forman parte del partido”, aunque la relevancia de los firmantes podría requerir una respuesta formal en breve.
La tensión interna se intensifica en un momento en que las encuestas reflejan un estancamiento electoral, lo que refuerza las demandas de renovación tanto en liderazgo como en estrategia para frenar la pérdida de apoyo hacia otras formaciones de la derecha.


