La ciudad presencia protestas significativas luego de que un joven venezolano resultara herido por un agente federal; el presidente advierte sobre el posible uso de la Ley de Insurrección.
Mineápolis se ha convertido en un punto focal de conflicto y tensión tras un nuevo episodio vinculado a la inmigración. Un joven venezolano recibió un disparo en la pierna por parte de un agente federal durante un operativo migratorio, lo que provocó manifestaciones extendidas en varios sectores de la ciudad.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respondió a los hechos con un mensaje firme, señalando que podría activar la Ley de Insurrección y desplegar tropas si las protestas continúan. Al mismo tiempo, expresó su respaldo a los manifestantes iraníes que se oponen a su gobierno desde el extranjero.
En semanas recientes, miles de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han patrullado Mineápolis, realizando detenciones en calles, vehículos y espacios públicos, lo que ha generado temor e indignación entre los vecinos. Diversos videos muestran a agentes usando tácticas cuestionadas, como aplicar presión con la rodilla sobre el cuello de detenidos —una práctica prohibida en Minnesota desde el fallecimiento de George Floyd— y el uso de gas pimienta para dispersar a los manifestantes.
Gregory Bovino, director de ICE, ha defendido las acciones del organismo, mientras que autoridades estatales han recurrido a la justicia para limitar estas operaciones. No obstante, un juez federal rechazó recientemente una orden temporal que buscaba restringir los arrestos sin orden judicial y el uso potencialmente excesivo de la fuerza, indicando que estos aspectos deben ser evaluados con detenimiento.
Este contexto ha situado a Minnesota en el centro del debate político nacional, con acusaciones mutuas entre el gobierno federal y las autoridades locales. Además, la situación se agrava debido al discurso presidencial dirigido hacia comunidades específicas, como la somalí y la musulmana, y por recientes episodios de violencia vinculados a operativos migratorios.
Actualmente, las calles de Mineápolis continúan bloqueadas por manifestantes y patrullas de ICE, con un ambiente de incertidumbre y confrontación que sigue en aumento.


