Andrés Sánchez ( publicación de sus RRSS)
Creo que el cambio en la Delegación del Gobierno no tendrá repercusión en las relaciones con el Gobierno de la Ciudad. Como mucho, introducirá algo más de ruido con la intención de dimensionar la importancia de algunos de los proyectos financiados por el Estado. Y hacen bien; cada cual juega sus bazas, aunque forme parte de su obligación y aunque haya que agachar la cabeza frente a uno de los problemas más graves de Ceuta: el sistema sanitario.
Vivas ha tenido la habilidad de conjugar una suerte de equilibrios en su partido con la llamada lealtad institucional, ese eufemismo necesario para mantener unas buenas relaciones con Pedro Sánchez y conseguir alguna inversión estratégica; ninguna que tenga que ver con Marruecos, por supuesto. La frontera sí que es un eufemismo, por no decir un chiste o una evidencia de vasallismo ajena a nadie en esta ciudad.
Creo que alguien se ha encargado de trasladar a Madrid la necesidad de agitar el tablero en Ceuta, desde el propio PSOE, para sustituir una figura decorativa por otra más combativa en la Plaza de los Reyes, quizá con el objetivo de ir preparando al próximo candidato a las próximas elecciones.
A efectos de esa “lealtad institucional”, Juan Vivas seguirá manteniendo un vínculo directo con La Moncloa —Sánchez tiene problemas más importantes de los que ocuparse—, con independencia del relevo y del ruido que se quiera hacer a nivel doméstico. Todo seguirá igual.



