El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este jueves en su red social que su homólogo ruso, Vladimir Putin, habría accedido a pausar los ataques sobre Kiev y otras localidades ucranianas durante la próxima semana, en medio de un intenso frío que podría afectar a millones de civiles.
Trump indicó que las temperaturas podrían descender hasta -23 °C, situación que representa un riesgo alto para la población de Ucrania, cuya infraestructura energética continúa siendo vulnerable tras años de ofensivas rusas. “Le pedí personalmente al presidente Putin que detuviera los ataques en Kiev y otras zonas por una semana, y él aceptó”, declaró Trump durante una reunión del Gabinete estadounidense. “Fue muy accesible. Muchos me dijeron: ‘No perderás el tiempo con esa llamada, no lo lograrás’. Pero lo hizo”.
Si se confirma esta información, sería la primera suspensión temporal de hostilidades que se cumple desde el comienzo de la invasión rusa, hace casi cuatro años. Los ataques a la infraestructura energética han persistido en inviernos anteriores, aunque ahora se han intensificado, centrando el enfoque ruso en objetivos civiles y dificultando la defensa ucraniana debido a la escasez de misiles antiaéreos en los arsenales de sus aliados, una situación que expertos califican como un crimen de guerra.
Horas antes de las declaraciones de Trump, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, había manifestado que propuestas como estas treguas temporales eran “inaceptables” para el Kremlin, lo que genera dudas respecto a la confirmación y alcance del supuesto acuerdo.
Mientras tanto, los residentes de Kiev empiezan a adaptarse a las condiciones climáticas extremas: varias imágenes muestran a personas utilizando fogatas para calentarse ante frecuentes cortes de electricidad. La próxima semana representa un desafío tanto por el clima como por la persistente tensión militar en la región.


