El presidente Donald Trump y su círculo cercano están valorando la posible destitución de Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, a consecuencia del operativo Metro Surge en Mineápolis, que resultó en la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, heridas a un venezolano y generó numerosas protestas y demandas legales.
El pasado lunes, la Casa Blanca sustituyó al jefe de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, enviando a Tom Homan para restablecer el control en Minnesota. Bovino, antes respaldado por Noem, perdió acceso a sus cuentas oficiales y se espera su próxima retirada del servicio.
Aunque Trump mantuvo un encuentro de dos horas con Noem el lunes y rechazó su despido inmediato, fuentes cercanas indican que el presidente está preocupado por el impacto negativo en la imagen de su Administración. En declaraciones públicas, Trump defendió a Noem: «Está realizando un trabajo destacado. La frontera está completamente segura… Se olvida que heredé una frontera por la que entraban millones. Ahora sólo ingresan de forma ilegal».
No obstante, la presión política continúa en aumento. El director interino de ICE, Todd Lyons, deberá presentarse este viernes ante un tribunal federal por no cumplir órdenes judiciales relacionadas con la detención de migrantes, lo que complicará aún más la situación para la Administración. Además, líderes demócratas han planteado la posibilidad de iniciar un proceso de destitución contra Noem, mientras que algunos republicanos y legisladores independientes consideran que su relevo podría modificar la política migratoria del Gobierno.
Exgobernadora de Dakota del Sur y con ocho años en el Congreso, Noem ha sido una figura polémica en la Administración debido a sus métodos y decisiones estratégicas. Su apodo “ICE Barbie” y sus relaciones con antiguos colaboradores de Trump han generado críticas adicionales en medio del escándalo en Mineápolis.
En medio de esta controversia, la Casa Blanca busca equilibrar la defensa de su política fronteriza con la necesidad de controlar la crisis reputacional que amenaza tanto la popularidad de Trump como la estabilidad de su Gobierno.


