Un estudio de la Unión Europea indica que el 25 % de las mujeres que escaparon de la invasión rusa han sido víctimas de abusos, principalmente en los países de acogida.
A cuatro años del comienzo del conflicto en Ucrania, la sensación de seguridad continua siendo inexistente para miles de mujeres. De acuerdo con un análisis divulgado este martes por la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE (FRA), una cuarta parte de las mujeres y niñas refugiadas en Europa reportaron haber sufrido maltrato físico o sexual desde 2022.
La investigación, basada en testimonios de más de 1.200 mujeres en Polonia, Alemania y República Checa, revela que el 62 % de estos actos de violencia se dieron fuera del frente bélico, en los países receptores o durante el traslado.
De la ocupación a la explotación en Europa
El informe describe un patrón de violencia que inicia en las regiones ocupadas por tropas rusas, donde las mujeres denuncian agresiones físicas y humillaciones destinadas a impedir su escape, y se prolonga tras cruzar la frontera con Europa bajo nuevas formas:
- Explotación laboral: El 25 % de las encuestadas enfrentó ofertas laborales o de alojamiento abusivas, incluyendo amenazas para retirar documentos o solicitudes de “favores sexuales” a cambio de servicios esenciales.
- Acoso digital y en espacios públicos: El 51 % de las mujeres reportó acoso sexual y el 23 % sufrió ciberacoso. Además, más de la mitad experimentó agresiones verbales o físicas en Europa solo por comunicarse en ucraniano en lugares públicos.
- Perfil de los agresores: En cerca de la mitad de los ataques sexuales, los perpetradores eran personas del entorno cercano. También se identificaron funcionarios de frontera, policías y personal médico.
El silencio de las víctimas: apenas un 3 % denuncia
A pesar de la magnitud de los hechos, el informe resalta una preocupante “cifra negra”: solo un 3 % de las víctimas acudió a la policía. Entre las causas destacan:
- Psicológicas: El 88 % presenta consecuencias emocionales severas (ansiedad, pérdida de confianza) que limitan su capacidad de denunciar.
- Sistémicas: Barreras como desconocimiento del idioma, falta de información sobre recursos legales y desconfianza en que denunciar tenga efecto.
- Institucionales: Deficiencias importantes en el acceso a servicios de salud mental y reproductiva dentro de los países de la UE.
Un llamado urgente a la acción
Sirpa Rautio, directora de la FRA, afirmó con contundencia que “refugiarse en Europa debería significar protección, pero muchas mujeres todavía se sienten inseguras”. La agencia exhorta a los gobiernos europeos a:
- Intensificar las inspecciones laborales para prevenir la trata y explotación.
- Proveer apoyo psicológico especializado y facilitar el acceso a la justicia sin barreras idiomáticas.
- Garantizar que la protección sea efectiva, no sólo un permiso temporal de residencia.


