La Administración Trump analiza una posible «acción rápida» con tropas especiales y expertos científicos para garantizar 450 kilogramos de material nuclear. La OIEA niega evidencias de un programa bélico, pero advierte sobre el peligro ambiental ante nuevos bombardeos.
La posibilidad de un enfrentamiento terrestre en Oriente Medio se intensifica. Tras el fracaso de los ataques aéreos en 2025 para eliminar las reservas de uranio iraní, el Gobierno estadounidense ha considerado una alternativa de alto riesgo: llevar a cabo una operación terrestre específica para localizar y asegurarse el material radiactivo antes de que sea protegido bajo los sólidos confines de un búnker en el monte Pickaxe.
El desafío del uranio desplazado
La actual tensión tiene su origen en la llamada «Guerra de los 12 días» ocurrida en junio de 2025. A pesar de que los bombardeos encabezados por EE. UU. paralizaron las instalaciones nucleares, no consiguieron eliminar el combustible. Según reportes recientes:
- Reservas vigentes: Se calcula que Irán cuenta con 450 kilogramos de uranio enriquecido.
- Ubicación desconocida: Cerca de la mitad podría estar bajo los escombros en Isfahán y el resto en la instalación de Fordow.
- Búnker en Natanz: Imagen satelital indica que Teherán está construyendo una nueva planta a 100 metros bajo tierra en el centro del país, lo que dificultaría ataques aéreos contra el uranio.
La opción terrestre: una misión de precisión con elevado riesgo
Especialistas militares y fuentes cercanas a la Casa Blanca advierten que un bombardeo aéreo sobre las nuevas instalaciones podría ser contraproducente, ocasionando un impacto medioambiental grave en la región sin asegurar la destrucción del material.
La estrategia contemplada por el equipo de Trump incluiría:
- Despliegue selecto: Envío de unidades de élite estadounidenses, posiblemente junto con fuerzas israelíes.
- Acompañamiento científico: Incorporación de expertos para manipular y controlar el uranio dentro de los túneles.
- Neutralización in situ: Consideran incluso la colaboración con inspectores de la OIEA para diluir el material directamente en las instalaciones.
“Será necesario recuperarlo”
Pese a que la Casa Blanca califica estas informaciones como especulativas, declaraciones oficiales muestran un enfoque más firme. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó recientemente que “será necesario acudir a recuperarlo” para garantizar su control internacional, reflejando que la vía diplomática estaría agotada por el momento.
Por otro lado, la OIEA adopta una postura más prudente. Aunque reconoce que Irán ha acelerado su capacidad para desarrollar armas en pocas semanas, confirma que no existen pruebas de que el régimen haya avanzado hacia la militarización definitiva de su programa nuclear.


