La relación entre el Gobierno de España y la dirigencia de la Unión Europea se encuentra en un punto particularmente delicado. Según informaciones parlamentarias, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha expresado en ambientes próximos que considera a Pedro Sánchez un obstáculo recurrente para avanzar en sus iniciativas, ubicándolo al mismo nivel de oposición que el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. «Tengo dos problemas en el Consejo: Sánchez y Orbán», habría manifestado la líder alemana.
El «rédito nacional» frente a la agenda europea
Von der Leyen muestra un descontento basado en la percepción de que el presidente español ha dejado atrás su antiguo rol de liderazgo positivo dentro de la UE para adoptar una actitud más confrontativa motivada por intereses de carácter electoral. Desde Bruselas se interpreta que Sánchez rechaza ciertas propuestas comunitarias —sobre todo en temas de rearme y transición ecológica— con el objetivo de fortalecer su discurso interno, presentándose como una voz crítica respecto a la línea oficial de la Comisión.
Si bien representantes oficiales de la Comisión han descartado una comparación formal entre Sánchez y Orbán, existen claras diferencias que evidencian un distanciamiento en diversas áreas:
- Conflicto en Irán: Mientras que Von der Leyen se posiciona junto a Estados Unidos e Israel, el Gobierno español adopta una postura crítica. La vicepresidenta Yolanda Díaz ha acusado a la presidenta de la Comisión de no defender adecuadamente la legalidad internacional, calificando su enfoque como una «barbarie».
- Tensiones con el canciller Merz: La relación con el canciller alemán, Friedrich Merz, está deteriorada. En Berlín permanece la desconfianza tras el anuncio repentino de Sánchez sobre la oficialidad del catalán en la UE, proceso que genera reservas en Alemania.
- El factor Trump: La reciente reunión entre Merz y Donald Trump, en la que el presidente estadounidense criticó duramente a Sánchez sin que el canciller respondiera en defensa del líder español, pone de manifiesto el aislamiento de este último en el nuevo eje transatlántico.
Hacia un nuevo orden mundial
El distanciamiento supera lo personal y se instala en lo ideológico. Von der Leyen sostiene que «Europa ya no puede seguir siendo la guardiana del antiguo orden mundial» y apuesta por un rearme y una política exterior con mayor determinación. En contraste, Sánchez mantiene un modelo que la Comisión considera obsoleto, lo que genera tensiones frecuentes en la toma de decisiones comunes.
La próxima cumbre europea, prevista para el 19 y 20 de marzo, se presenta como un escenario complicado. Con el conflicto en Irán de fondo y posiciones opuestas sobre la participación de la UE en el mismo, podría confirmarse definitivamente el aislamiento de España dentro del Consejo Europeo.


