El interés estratégico de Estados Unidos por Groenlandia data del siglo XIX, cuando Washington trató de comprar la isla a Dinamarca con la intención de ampliar su esfera territorial e incentivar la incorporación de Canadá a la Unión. Este hecho histórico vuelve a ser relevante en medio de las actuales tensiones en torno al Ártico.
En 1867, poco después de la compra de Alaska, el secretario de Estado estadounidense William H. Seward consideró seriamente la adquisición de Groenlandia e Islandia como parte de una estrategia para ampliar la influencia norteamericana. Según documentos de la época, Seward solicitó un informe exhaustivo sobre los recursos y el potencial de estos territorios, señalando que su anexión podría facilitar la unión de Canadá a Estados Unidos, al quedar rodeado por tierras de dominio estadounidense.
Las negociaciones estuvieron cerca de concretarse, con una oferta de 5,5 millones de dólares en oro por Groenlandia e Islandia. Sin embargo, nunca se presentó formalmente la propuesta ante el Congreso, en parte porque Seward estaba involucrado en otros proyectos expansionistas, como la compra de Alaska, y también por la falta de respaldo suficiente en Washington.
Este intento de adquisición encajaba en una visión expansionista más amplia de la época, en la que los líderes estadounidenses buscaban controlar territorios clave para asegurar rutas comerciales, recursos naturales y posiciones estratégicas frente a otras potencias europeas. Groenlandia, por su ubicación entre Europa y Norteamérica, ya era entonces considerada un territorio de importancia estratégica.
Aunque la compra no se concretó, la idea persistió en la política estadounidense y reapareció en distintas propuestas durante el siglo XX y recientemente en debates sobre una posible adquisición actual, motivada por la riqueza mineral, su ubicación geoestratégica y el creciente interés en la región ártica.
Aspectos destacados de esta historia expansionista
- En 1867, Estados Unidos valoró comprar Groenlandia después de adquirir Alaska.
- El plan incluía incentivar la posible integración de Canadá a la Unión.
- Se consideró una oferta de 5,5 millones de dólares en oro por Groenlandia e Islandia.
- Dinamarca nunca formalizó la venta de la isla.
- La idea reaparece ocasionalmente en debates sobre el Ártico y el equilibrio geopolítico mundial.
Hoy en día, Groenlandia es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca y no está a la venta. Sin embargo, los intentos estadounidenses de adquirirla desde el siglo XIX hasta propuestas más recientes muestran que su valor estratégico no es nuevo. Esta historia evidencia que la isla siempre ha estado en la agenda de grandes potencias, primero como parte de la expansión continental y ahora como un punto clave en la competencia geopolítica del Ártico.


