La vicepresidenta segunda confirma que su salida de la dirección de Sumar no supone un alejamiento de la política activa y aclara que no intervendrá en la elección de su sucesor.
En una declaración caracterizada por su claridad y un análisis estratégico, Yolanda Díaz explicó las razones que motivaron su decisión de dejar el liderazgo orgánico de Sumar. La vicepresidenta quiso disipar cualquier especulación sobre su compromiso político, enviando un mensaje directo a la oposición, y en particular a Vox.
Un freno a la extrema derecha
Díaz fue clara en cuanto a su rol durante esta legislatura. Aunque ha decidido dar un paso atrás en la dirección interna de su partido, mantiene como prioridad fundamental impedir que fuerzas de derecha y extrema derecha lleguen al poder.
«Desde cualquier posición en la que me encuentre, haré todo lo posible para que Abascal no acceda al gobierno», afirmó de manera categórica.
La política más allá de los partidos
Uno de los aspectos más destacados de su intervención fue la explicación de su renuncia. Díaz considera que la política institucional y partidaria ha sufrido un desgaste que la distancia de las necesidades sociales reales.
- Perspectiva externa: Afirma que «la esencia de la política se encuentra fuera de los partidos».
- Gestión frente a despachos: Su meta es enfocarse en su trabajo en el Gobierno y mantener una conexión directa con la ciudadanía, dando prioridad a la agenda social en lugar de buscar posiciones de poder internas.
Sin imposiciones: libertad para elegir su sucesor
Respecto a quién relevará su cargo en la dirección de Sumar, la vicepresidenta ha optado por marcar una distancia clara. Dirigiéndose sutilmente a las prácticas previas en la izquierda española, anunció que no respaldará a ningún aspirante concreto.
- Independencia: «No replicaré lo que hicieron conmigo», explicó haciendo referencia a cómo fue designada por quienes ocuparon el cargo anteriormente.
- Democracia interna: Desea que el proceso de sucesión se lleve a cabo de forma natural y sea decidido por las bases y órganos del partido, sin intervenciones ni padrinazgos.


