El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, manifestó este jueves su inquietud frente al panorama bélico actual. En un desayuno informativo celebrado en Madrid, destacó que el marco jurídico global atraviesa una fase complicada, indicando que «la legalidad internacional ha sido ampliamente desatendida desde la intervención en Irak en 2003».
Señalamientos hacia las potencias mundiales
Zapatero, quien durante su mandato impulsó la retirada de las tropas españolas de Irak, expresó su pesar porque el mundo ha entrado en una «etapa caracterizada por el uso de la fuerza y la violencia sin respeto a normativas». Subrayó especialmente el papel de Naciones Unidas, apuntando que esta organización está siendo relegada por potencias como Rusia y Estados Unidos.
«La ONU fue creada para mantener la paz, pero observar que las grandes potencias la desestiman no nos ofrece buenas perspectivas», advirtió el expresidente, remarcando que cualquier uso de la fuerza debe contar con la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU.
Aprobar la política exterior de Pedro Sánchez
En medio de la crisis generada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, Zapatero defendió la política exterior del presidente Pedro Sánchez, calificándola como «coherente y fiable». El expresidente destacó que el Gobierno actual ha mantenido una posición constante en diversos frentes:
- Ucrania: Apoyo a la defensa de la democracia frente a la invasión rusa.
- Gaza: Reclamo del respeto a las normas humanitarias.
- Irán: Reprobación de los ataques directos, aunque manteniendo su desacuerdo con el régimen iraní.
«El Gobierno ha actuado correctamente y ha recibido reconocimiento internacional por ello», afirmó Zapatero, enfatizando que en la situación actual, irónicamente, «proteger la legalidad internacional se percibe con desconfianza».
Reconocimiento a Elma Saiz y el enfoque migratorio
Durante la jornada, Zapatero presentó a la ministra portavoz, Elma Saiz, destacando su habilidad y tono adecuado. Comparó el proceso presente de regularización de inmigrantes con el que promovió en 2005, resaltando que la identidad de la España del siglo XXI dependerá de su capacidad para fomentar un país de «acogida e integración».
El expresidente recordó que España debe corresponder a países como Argentina, México o Venezuela, que anteriormente recibieron a millones de españoles que escapaban de la necesidad o la persecución.


