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Ceuta después del 23-S: qué ha pasado, qué medidas siguen activas y qué queda por resolver

La amenaza de una nueva entrada masiva no se materializó, pero la ciudad mantiene reforzada la frontera mientras continúan los retornos, las expulsiones y el traslado de migrantes a los nuevos espacios de acogida

La jornada del 23 de septiembre terminó sin una nueva entrada masiva de migrantes en Ceuta. Los llamamientos difundidos en redes sociales habían llevado a las autoridades españolas a reforzar de forma extraordinaria la vigilancia ante la posibilidad de que se repitieran los acontecimientos de los días 30 y 31 de julio.

Durante la mañana y la tarde, la frontera del Tarajal permaneció tranquila. Tampoco se registraron movimientos relevantes en el entorno del espigón de Benzú, aunque pequeños grupos de migrantes se aproximaron a zonas montañosas próximas al perímetro fronterizo.

Un amplio dispositivo de seguridad

Interior había incrementado los efectivos de Policía Nacional y Guardia Civil. El dispositivo incorporó 75 agentes de la UIP y 120 efectivos adicionales del GRS durante la noche, además de otros 90 durante el día. También se reforzó la vigilancia aérea con dos drones y un helicóptero.

Al otro lado de la frontera, Marruecos desplegó igualmente efectivos para impedir cualquier intento de entrada. La cooperación entre ambos países permitió mantener controlada la situación durante una jornada que había generado especial preocupación en Ceuta.

El llamamiento del 23-S no era el primero desde la crisis de julio. El pasado 15 de agosto ya se produjo una convocatoria similar, que tampoco terminó en una entrada masiva.

La frontera sigue reforzada

Que el 23-S haya terminado con normalidad no significa que el dispositivo haya desaparecido.

El Ministerio del Interior mantiene actuaciones para reforzar el perímetro marítimo del Tarajal. Además, se han iniciado los trámites para prolongar el espigón e instalar un sistema de balizamiento permanente que sustituya a la actual barrera flotante.

Precisamente durante la jornada del miércoles, Salvamento Marítimo trabajó en la reparación de varios módulos de la barrera neumática instalada tras la entrada masiva de finales de julio.

Más de 330 expulsiones y casi 7.000 retornos voluntarios

Uno de los principales asuntos pendientes continúa siendo la salida de las personas que llegaron a Ceuta durante la crisis.

Según datos conocidos este jueves, 334 migrantes han sido expulsados desde el 30 de julio, mientras que cerca de 7.000 han retornado voluntariamente a Marruecos desde el 10 de agosto. Solo durante el miércoles se registraron 165 retornos voluntarios.

Los datos muestran que los procedimientos de retorno continúan, aunque una parte importante de las personas llegadas durante la crisis todavía permanece en la ciudad.

Los campamentos siguen siendo una pieza central

La otra gran cuestión es el alojamiento.

El campamento habilitado en el puerto cuenta con capacidad para alrededor de 1.700 personas y el Gobierno trabaja en la ampliación de los espacios disponibles. La presión continúa siendo especialmente visible en las playas, donde miles de migrantes han permanecido durante semanas en condiciones precarias.

Además, el Gobierno ha comenzado a preparar nuevos espacios para aumentar la capacidad de acogida, entre ellos el recinto de Caballería, con una previsión de hasta 700 plazas.

¿Y qué queda por resolver?

El 23-S ha servido para comprobar que, ante una nueva convocatoria de entrada, los dispositivos de seguridad pueden activarse rápidamente. Sin embargo, la jornada no resuelve los problemas que arrastra Ceuta desde finales de julio.

Quedan sobre la mesa varios asuntos:

  • Reducir el número de migrantes que permanecen en las calles y playas.
  • Continuar los retornos voluntarios y los procedimientos de expulsión.
  • Aumentar y organizar las plazas de acogida disponibles.
  • Mantener la vigilancia fronteriza y mejorar las infraestructuras del Tarajal.
  • Resolver la situación de los menores y garantizar su identificación y protección.
  • Determinar las responsabilidades derivadas de la entrada masiva de finales de julio.
  • Mantener la coordinación con Marruecos para evitar nuevos episodios de presión fronteriza.

La jornada del 23 de septiembre, por tanto, deja una conclusión clara: la nueva entrada masiva que se había anunciado no se produjo, pero la crisis de Ceuta continúa abierta.

La ciudad afronta ahora una segunda fase en la que la atención se centra menos en evitar un nuevo salto y más en gestionar las consecuencias del que ya se produjo. Los retornos, los procedimientos de expulsión, el alojamiento, la situación de los menores y el refuerzo permanente de la frontera serán algunos de los principales retos de las próximas semanas.

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