MADRID — Cinco ollas a presión, 35 kilos de goma-2 y una gran cantidad de tornillos y tuercas que se convirtieron en metralla letal. Eran las 7:45 de la mañana del 14 de julio de 1986 cuando Madrid sintió un sacudimiento. Hoy se conmemoran cuarenta años desde la tragedia de la plaza República Dominicana, un evento que quedó grabado profundamente en la historia de España como la mayor masacre realizada por ETA contra la Guardia Civil.
El ataque acabó con la vida de 12 guardias civiles —que eran estudiantes de la Academia de Tráfico y algunos con apenas tres meses en la fuerza— y causó heridas a otras 78 personas. Este atentado es la segunda acción más mortífera de ETA en Madrid, precedida únicamente por los 13 fallecidos en la cafetería Rolando en 1974.
Una mañana trágica en lunes de verano
La jornada del atentado se inició con una ironía dolorosa. Fue un lunes soleado y los jóvenes oficiales abordaron el convoy —compuesto por un autobús, un microbús y un Land Rover— con risas y un ambiente relajado, tras haber disfrutado un fin de semana de permiso familiar. Su destino era el campamento de la Venta de la Rubia para realizar prácticas con motocicletas.
Por otro lado, el Comando Madrid de ETA (también conocido como Comando España) llevaba días siguiendo sus movimientos a la salida del cuartel situado en la calle Príncipe de Vergara. José Ignacio de Juana Chaos y Juan Manuel Soares Gamboa estuvieron a cargo de la adquisición del vehículo y los explosivos. La furgoneta bomba estalló justo cuando el convoy pasaba.
«Tras la explosión, se sucedió un silencio impactante. Después de ese silencio comenzaron los gritos de los compañeros», recuerda Andrés Martín en un testimonio audiovisual de la Fundación Víctimas del Terrorismo (FVT).
Martín, quien sobrevivió por casualidad al haber sido asignado a la primera fila en el último momento, describe el escenario posterior como un verdadero «infierno» marcado por el olor a gasolina y carne quemada, un trauma sensorial que le ha acompañado durante estas cuatro décadas.
Contexto terrorista y un precedente judicial notable
Este atentado se produjo en uno de los periodos más críticos y activos de la banda terrorista, un año antes del trágico atentado en Hipercor, Barcelona. En ese momento, ETA contaba con una estructura logística sólida en Madrid, lo que le permitía efectuar ataques casi semanalmente.
Además, la masacre de la plaza República Dominicana supuso un cambio relevante en el ámbito judicial español, pues dio lugar a las condenas de prisión más largas impuestas hasta ese momento en España:
Condenas por el atentado
| Responsable | Rol / Condición | Pena impuesta |
| J.I. de Juana Chaos, A. Troitiño, E. Nieto e I. del Río | Integrantes del Comando Madrid detenidos | 2.232 años de prisión cada uno (1989) |
| Santi Potros | Líder de ETA; responsable de la campaña contra la Guardia Civil | 1.920 años de prisión |
| Idoia López Riaño (La Tigresa) | Colaboración en vigilancia y planificación | 1.572 años de prisión |
| Juan Manuel Soares Gamboa | Coautor material (con atenuante por arrepentimiento) | 1.401 años de prisión |
A cuatro décadas de aquel suceso, la memoria de esos doce jóvenes y el sufrimiento de quienes sobrevivieron siguen siendo un emblema de resistencia ante el terrorismo que afectó a España en una época determinada.



