El actor malagueño relata en el podcast ‘La Ruina’ los pormenores de su «año más difícil», marcado por un trombo provocado por el síndrome del opérculo torácico, una separación afectiva y la pérdida de su padre.
El conocido actor y comediante de Málaga Dani Rovira ha compartido por primera vez el complicado escenario personal y médico al que tuvo que hacer frente durante el año pasado. Habitualmente reconocido por su optimismo y humor frente a las dificultades, el intérprete de ‘Ocho apellidos vascos’ admitió que 2025 fue, sin duda, el periodo más duro de su vida. Esta etapa estuvo marcada simultáneamente por serios problemas de salud, una ruptura sentimental, obstáculos laborales, el robo de su moto y la muerte de su padre.
Su testimonio se produjo durante su intervención en ‘La Ruina’, un podcast dirigido por Tomàs Fuentes e Ignasi Taltavull. En este espacio, Rovira recordó cómo una serie de eventos adversos se acumularon hasta convertir el último año en una experiencia extremadamente difícil. «El año pasado fue el peor de mi vida», reconoció con sinceridad, agregando que «mi trabajo no iba bien, tuve una ruptura, dos cirugías, falleció mi padre… cuando las cosas se complican… Fue un año realmente complejo».
Dos cirugías de urgencia y estancia en la UCI
El punto más relevante de su relato estuvo relacionado con los problemas médicos que había mantenido en privado. Explicó que fue necesario someterse a dos operaciones urgentes por una complicación en una vena que causó un trombo. La primera cirugía se realizó en julio de 2025. Aunque los especialistas lograron extraer el trombo, el procedimiento fue complejo.
Tras esta intervención, Rovira estuvo varios días hospitalizado, incluyendo una estancia en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). A pesar de intentar restarle importancia con humor, reconoció que su recuperación fue especialmente complicada. «Pasé un par de días en la UCI y otros tantos en planta. Al recibir el alta estaba muy debilitado y apenas podía dar cortos paseos», recordó durante el programa.
Detección del síndrome del opérculo torácico y retirada de la primera costilla
Cuando parecía que se estaba recuperando, una revisión médica identificó una nueva complicación. Los especialistas encontraron que el trombo se había formado de nuevo en la misma zona, causado por una condición estructural denominada síndrome del opérculo torácico. Este diagnóstico exigió una segunda cirugía pocas semanas después de haber salido del hospital.
Esta operación fue aún más compleja que la anterior. Para acceder correctamente a la zona afectada, eliminar el trombo y restablecer un flujo sanguíneo adecuado, fue necesario extraer parte de la primera costilla y colocar un dispositivo específico para mejorar la circulación. Esta intervención supuso un desafío físico y emocional importante para Rovira.
Este grave episodio ocurrió cinco años después de que el actor superara otro momento crítico en su vida. En marzo de 2020, coincidiendo con el inicio de la pandemia mundial, anunció que padecía linfoma de Hodgkin, un cáncer del sistema linfático. Tras recibir quimioterapia durante varios meses, logró remitir la enfermedad, convirtiéndose en un ejemplo de superación para muchas personas. También reveló que sufrió depresión como consecuencia del proceso, lo que aumentó su vulnerabilidad emocional frente a este nuevo episodio en 2025.
Pérdida de su padre y separación sentimental
Las dificultades del año 2025 no solo afectaron a su salud. En el ámbito personal, Rovira atravesó la muerte de su padre, a quien dedicó un sentido homenaje público en sus redes sociales. Esta pérdida coincidió con el fin de su relación sentimental. A estos golpes se sumó el robo de su motocicleta, un suceso que recuerda hoy con humor pero que entonces incrementó el peso de un año que define como complicado en su conjunto. Actualmente, Dani Rovira ha superado esta etapa, está recuperado tras las cirugías, alejando su relación con los centros médicos y centrado en impulsar sus proyectos personales y profesionales.



