Washington / Londres — En un cambio importante dentro de la crisis en Oriente Próximo, Estados Unidos ha reducido considerablemente su presencia naval cerca de Irán. La acción más destacada ha sido el desvío del buque de asalto anfibio USS ‘Boxer’, que transporta aproximadamente 2.000 infantes de Marina, hacia el océano Pacífico.
Esta maniobra elimina prácticamente cualquier posibilidad de que el Gobierno de Donald Trump realice desembarcos o acciones terrestres en Teherán, inclinándose en cambio hacia una estrategia basada en la presión económica y un bloqueo prolongado.
Rumbo al Pacífico: De la presión sobre Irán a la atención en Pekín
El pasado sábado, el ‘Boxer’ partió desde Singapur con dirección oeste, ingresando en el Mar del Sur de China, una región con elevada tensión geopolítica donde China mantiene disputas territoriales con países vecinos como Filipinas, Vietnam y Taiwán.
Con este cambio, las capacidades del barco —que incluye entre 5 y 25 aeronaves, destacando los cazabombarderos furtivos F-35— se orientan ahora de forma prioritaria hacia reforzar la presencia estadounidense frente a China, más que hacia Irán.
¿Qué es el USS ‘Boxer’? Se trata de un buque de asalto anfibio similar al ‘Juan Carlos I’ español, que combina las funciones de portaaviones y barco de desembarco. Posee un dique inundable que permite desplegar directamente lanchas de desembarco y vehículos anfibios sobre la costa, lo que lo hacía fundamental para una posible operación terrestre.
El ‘Tripoli’ permanece: Estrategia de desgaste y bloqueo
A pesar de la partida del ‘Boxer’, la Armada de EE. UU. mantiene en la zona al USS ‘Tripoli’, otro buque de asalto anfibio, aunque con características distintas.
A diferencia del ‘Boxer’, el ‘Tripoli’ carece de dique para desembarco pero cuenta con una mayor capacidad aérea. Esto refleja claramente la línea estratégica actual de Washington frente a Irán:
- Neutralizar buques que intenten romper el bloqueo naval.
- Atacar embarcaciones rápidas sospechosas de colocar minas en el Golfo.
- Ejecutar bombardeos precisos contra instalaciones misilísticas en tierra mediante comandos especializados.
Con esta distribución de efectivos, los analistas militares descartan operaciones ambiciosas que se habían especulado, como la toma de la estratégica isla de Kharg —principal punto de exportación petrolera iraní antes del conflicto— o el control directo de áreas en el Estrecho de Ormuz.
¿Desescalada o ajuste militar?
El despliegue del ‘Boxer’ se llevó a cabo con discreción por parte del Pentágono, en contraste con el despliegue publicitado de su salida de San Diego en marzo. Aunque podría considerarse un gesto hacia la desescalada en medio de negociaciones para extender la tregua por 60 días más, los expertos lo interpretan más bien como un ajuste realista: los cerca de 4.000 marines sumando ‘Boxer’ y ‘Tripoli’ constituían una fuerza simbólica para un conflicto de esta envergadura.
La Casa Blanca parece en cambio apostar por un bloqueo prolongado cuyo fin es asfixiar la economía de Teherán antes de que las reservas petrolíferas globales, que sostienen los inventarios mundiales, se reduzcan sustancialmente, algo que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) proyecta que podría suceder entre finales de julio y agosto.



