Resulta absolutamente falso y malintencionado el contenido publicado por Ceuta al Día, cuyo único fin desde hace tiempo es atacar de forma sistemática al consejero de Medio Ambiente, Alejandro Ramírez, por no ceder a sus presiones ni a sus intereses particulares.
Ahora utilizan la situación de Brigadas Verdes como una herramienta más para intentar desgastar políticamente al Gobierno de la Ciudad y seguir presionando con el objetivo de ampliar y seguir obteniendo contratos públicos. Una práctica que, lejos de responder al interés informativo, evidencia una línea editorial basada en la confrontación permanente, el señalamiento personal y la generación constante de polémicas.
Este mismo grupo de comunicación también mantiene una campaña constante contra el gerente de Acemsa, Juan Manuel Sánchez Valderrama, simplemente porque tampoco ha cedido a las presiones de quienes llevan años buscando contratos, publicidad institucional y beneficios particulares. Como no consiguen todo lo que pretenden, recurren al ataque diario, a los rumores y a la desinformación.
La línea editorial impulsada históricamente por Pablo Matés, director del medio, ha estado marcada por una estrategia de presión política y mediática contra quienes no comparten sus intereses o decisiones. Una dinámica que ahora reproduce también su redactor Andrés Illescas en publicaciones cargadas de insinuaciones, filtraciones interesadas y acusaciones sin pruebas.
Lo más llamativo es que este medio jamás fiscaliza ni cuestiona a determinadas sociedades públicas o consejerías de las que obtiene importantes cantidades de dinero a través de subvenciones, campañas institucionales y contratos de publicidad. Con esas áreas mantienen un silencio absoluto y una defensa permanente, incluso cuando existen diversos procedimientos judiciales abiertos en los juzgados relacionados con adjudicaciones y contratos vinculados a su entorno.
También resulta increíble que desde dentro del propio Ejecutivo haya personas intentando dinamitar esta encomienda de gestión filtrando informaciones interesadas y alimentando polémicas internas. Eso demuestra que la crisis dentro del Gobierno de Juan Vivas es cada vez más palpable y evidente, con luchas internas que algunos pretenden trasladar a los medios de comunicación para desgastar a determinados responsables políticos y técnicos.
Hablan constantemente de “investigaciones” y de “fiscalización” al Ejecutivo local, pero quizá deberían empezar por mirar hacia la Consejería de Economía y Hacienda, desde donde se adjudican decenas de contratos a determinados medios y empresas. También sería conveniente investigar determinadas prácticas de algunos directores generales, señalados desde hace tiempo por supuestamente “pasar el cepillo” para facilitar accesos a contratos y licitaciones.
El periodismo debe servir para informar con rigor y contrastar los hechos, no para construir relatos interesados, difundir rumores internos sin pruebas y utilizar a trabajadores y conflictos sociales como munición política o empresarial.
La municipalización de Brigadas Verdes responde a una decisión política y administrativa orientada a garantizar estabilidad laboral y mejorar la gestión del servicio, no a las teorías conspirativas que algunos pretenden vender para seguir manteniendo sus privilegios.



