PLUTARCO
Entrevistas a Juan Vivas y Kissy Chandiramani, reportajes sobre la crisis migratoria y, ahora, una nueva pieza protagonizada por Melchor León cargando contra Pedro Sánchez y el delegado del Gobierno. Todo ello mientras EL ESPAÑOL mantiene una relación económica con el Ejecutivo ceutí que merece ser explicada con absoluta transparencia.
Hay coincidencias que, como mínimo, invitan a hacer preguntas.
Durante años, EL ESPAÑOL fue especialmente crítico con el modelo del juego online en Ceuta, llegando a dedicar portadas y amplios reportajes a un sector que hoy genera más de un millar de puestos de trabajo y que se ha convertido en una actividad económica relevante para la ciudad.
Después llegaron los foros económicos de EL ESPAÑOL patrocinados por el Gobierno de Juan Vivas, con una relación económica que, según las cifras que se han venido manejando, supera los 150.000 euros anuales.
Y ahora, en plena crisis, asistimos a una sucesión de entrevistas y reportajes en los que el Gobierno de Vivas y dirigentes enfrentados al Ejecutivo central adquieren un protagonismo extraordinario.
Primero fue Kissy Chandiramani, consejera de Economía y Hacienda.
Después, Juan Vivas, protagonista de una nueva entrevista en la que reivindica su papel ante la crisis.
Y hoy, Melchor León, vicepresidente primero de la Asamblea, aparece nuevamente en EL ESPAÑOL arremetiendo contra el PSOE, Pedro Sánchez y el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, llegando incluso a reclamar su dimisión.






¿Periodismo? Por supuesto.
Un medio puede entrevistar a quien considere oportuno y publicar las opiniones que estime relevantes.
Pero también es legítimo que los ciudadanos se pregunten:
¿Qué relación económica mantiene exactamente EL ESPAÑOL con el Gobierno de Ceuta?
¿Cuánto dinero público recibe?
¿Qué se contrata?
¿Qué contraprestaciones obtiene la Ciudad?
¿Y qué retorno real tienen esos más de 180.000 euros anuales para los ceutíes?
No estamos afirmando que una entrevista sea comprada ni que exista una contraprestación editorial.
Estamos señalando algo mucho más sencillo: cuando existe una relación económica continuada entre una Administración y un grupo mediático, la transparencia debe ser absoluta.
Porque el dinero público no puede generar zonas grises.
De las críticas al juego online al escaparate institucional
El contraste resulta especialmente llamativo.
El mismo medio que durante años puso bajo el foco nacional las sombras del juego online es hoy uno de los grandes escaparates para promocionar las oportunidades económicas de Ceuta.
El sector, mientras tanto, ha evolucionado y genera actualmente más de un millar de empleos en la ciudad.
Puede haber explicaciones perfectamente legítimas para ese cambio de enfoque.
Pero si el Gobierno considera que los foros de EL ESPAÑOL son una inversión estratégica para Ceuta, debería demostrarlo con números.
¿Cuántas empresas han llegado?
¿Cuántos empleos se han creado?
¿Cuántas inversiones se han materializado?
¿Cuál ha sido el retorno económico de esos foros?
Menos fotografías.
Más datos.
Un escaparate demasiado caro
Lo verdaderamente preocupante sería que la política de comunicación terminara sustituyendo a la política de gestión.
Ceuta atraviesa una crisis extraordinaria. Los ciudadanos necesitan soluciones, no únicamente titulares.
Y mientras tanto, se suceden las entrevistas: Vivas, Chandiramani, Melchor León…
Todos ellos con un elemento común en sus discursos: la crítica al Gobierno de Pedro Sánchez y a la Delegación del Gobierno.
Puede ser simplemente actualidad política.
Puede responder a una determinada línea editorial.
Pero cuando detrás existe una relación económica financiada con dinero público, la sociedad tiene derecho a conocer las reglas del juego.
EL ESPAÑOL tiene derecho a informar.
El Gobierno de Vivas tiene derecho a contratar y patrocinar actividades.
Y los ceutíes tienen derecho a preguntar.
Porque 150.000 euros al año no son calderilla.
Son dinero público.
Y cada euro público debe poder justificarse.
Ceuta necesita respuestas
Ya hemos tenido suficientes recepciones, fotografías, declaraciones y titulares.
La ciudad necesita capacidad política, liderazgo y soluciones.
Y cuando esta crisis termine habrá que hacer balance.
No solo de la gestión migratoria.
También de cómo se utilizaron los recursos públicos, qué contratos se firmaron y cuánto costó construir cada escaparate institucional.
Porque la pregunta no es si EL ESPAÑOL puede publicar estas entrevistas.
Por supuesto que puede.
La pregunta es otra:
¿Cuánto paga Ceuta por el escaparate y qué recibe a cambio?
Y esa pregunta, por incómoda que resulte, merece una respuesta.


