En una acción coordinada, agentes federales llegaron a La Habana para devolver al menor a Estados Unidos y arrestar a las responsables, acusadas de “secuestro parental internacional”.
NUEVA YORK – En un hecho poco común de colaboración operativa entre Washington y La Habana, el FBI consiguió rescatar en Cuba a un niño de 10 años que había sido retirado de forma ilegal de Estados Unidos. La operación, realizada el pasado lunes, finalizó con el regreso del menor a suelo estadounidense y la captura de dos mujeres residentes en Utah.
Un secuestro basado en el engaño
El incidente, calificado por el Departamento de Justicia como un “secuestro parental internacional”, se inició a finales de marzo. Según los reportes, el niño debía realizar un viaje de campamento a Canadá acompañado por Rose Inessa-Ethington (su madre trans y progenitora biológica) y su pareja, Blue Inessa-Ethington.
El engaño fue cuidadosamente planeado: el 28 de marzo, el menor informó a su otra madre biológica que se encontraba en Canadá. Sin embargo, las autoridades descubrieron que no cruzaron hacia ese país, sino que se dirigieron hacia el sur, llegando a Ciudad de México el 3 de abril y luego volando hacia Cuba.
Acción del FBI en La Habana
El desenlace se produjo el lunes cuando un avión Boeing 752 del gobierno de Estados Unidos aterrizó en el aeropuerto internacional José Martí. En menos de cinco horas, agentes del FBI llevaron a cabo la operación de custodia y abordaron el vuelo de regreso con tres personas a bordo:
- El menor rescatado, quien ahora está seguro.
- Rose Inessa-Ethington (42 años) y Blue Inessa-Ethington (32 años), arrestadas y procesadas por cargos federales relacionados con el secuestro.
Colaboración pese a las tensiones políticas
Esta intervención representa la segunda ocasión en menos de un mes en la que aviones federales estadounidenses aterrizan en Cuba para operaciones de seguridad, después de una investigación reciente sobre un tiroteo en aguas internacionales. A pesar de las complejas relaciones políticas entre ambos países y la incertidumbre en sus diálogos, esta operación revela una cooperación directa y eficaz en temas criminales.
Mientras el niño se reúne con su familia en Estados Unidos, las autoridades cubanas han mantenido discreción sobre la operación, que pone de manifiesto el compromiso del FBI para combatir los delitos de secuestro parental más allá de las fronteras nacionales.


