El índice publicado por el INE alcanza un nivel récord desde su inicio, impulsado por el aumento del coste de la energía. Los contratos firmados desde mayo de 2023 enfrentan la revisión anual más elevada desde que terminó el límite del 3%.
El mercado de alquiler en España se encuentra ante un escenario de presión al alza. El índice utilizado como referencia para la actualización anual de los contratos de arrendamiento aumentó en marzo hasta el 2,47%, según los datos difundidos este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta cifra representa el nivel más alto alcanzado desde la creación del indicador hace casi un año y medio y anticipa las revisiones de renta más elevadas desde el año 2024.
Este crecimiento, que supera en tres décimas el valor de febrero (2,16%), está relacionado directamente con el aumento del precio del petróleo causado por la guerra de Irán. Este conflicto no solo ha impulsado la inflación general, sino que también ha influido en este mecanismo técnico diseñado para limitar los incrementos en los contratos de alquiler vigentes.
Un récord en la serie histórica
Desde que comenzó a publicar datos en noviembre de 2024, el indicador no había experimentado una variación tan pronunciada en un solo mes. Hasta ahora, el valor máximo registrado era del 2,32% en diciembre de 2025. El avance de marzo rompe la estabilidad observada a principios de 2026, cuando el índice apenas mostraba cambios mínimos, y se acerca al límite legal anterior del 3% vigente durante todo 2024.
Este sistema es obligatorio para los contratos de alquiler firmados desde el 26 de mayo de 2023, fecha en la que entró en vigor la actual Ley de Vivienda. Su finalidad principal es evitar que los inquilinos sufran aumentos excesivos cuando el IPC se dispara, como ocurrió tras la invasión rusa de Ucrania.
Contención frente a la inflación general
A pesar del aumento de este mes, el índice cumple su función de proteger frente al encarecimiento general. Mientras el indicador para alquileres llegó al 2,47%, el IPC general de marzo alcanzó el 3,4%, motivado por la crisis energética. La inflación subyacente —que excluye energía y alimentos no procesados— registró una tasa del 2,9%.
El cálculo del INE se basa en una fórmula que selecciona el menor valor entre tres componentes: el IPC, la inflación subyacente y una tasa corregida para situaciones de alta inflación. Esta metodología permite que, aunque el índice se vea afectado por el contexto internacional y la guerra de Irán, la diferencia con la inflación general se haya ampliado hasta nueve centésimas en marzo, protegiendo parcialmente al inquilino de la volatilidad extrema de los precios.
De este modo, quienes actualicen sus rentas con el índice de marzo enfrentarán un aumento mayor que en meses anteriores, pero que continúa estando casi un punto porcentual por debajo del incremento general en el coste de la vida.


