CEUTA.— Este martes, 6 de octubre, finaliza el plazo para el desalojo de una familia residente en el barrio ceutí de Benítez. Esta familia, formada por un hombre de 72 años con gran dependencia y discapacidad, su esposa y sus dos hijos adolescentes de 15 y 16 años, enfrenta la ejecución judicial sin contar con una alternativa habitacional, debido al elevado coste del alquiler en la ciudad autónoma.
A.A.B., el padre que sufre diversas enfermedades graves como hernias discales y EPOC, que requiere oxígeno por la noche, agotará mañana la prórroga de cuatro meses que le concedió el juzgado tras la orden de desahucio dictada en junio. La búsqueda de un piso en alquiler está dificultada por el rechazo de dueños e inmobiliarias por su edad avanzada, además de la imposibilidad financiera para afrontar las rentas vigentes. La única opción que valora la pareja, ante la falta de alternativas, es alquilar un garaje o trastero cuyo precio ronda los 900 euros al mes.
Desde los Servicios Sociales Comunitarios se ha planteado prioritariamente el traslado a un hostal. No obstante, la familia señala que el lugar ofrecido carece de un ascensor, lo que constituye una barrera infranqueable dada la movilidad reducida y el estado de salud del cabeza de familia.
A pocas horas de la ejecución de la orden judicial, la familia sigue sin una solución adaptada a sus requerimientos médicos y asistenciales, evidenciando las dificultades para el acceso a la vivienda de los colectivos más vulnerables en Ceuta.


