La campaña de la Renta 2025 ya ha comenzado y la Agencia Tributaria ha incrementado la vigilancia sobre los ingresos provenientes de plataformas digitales, alquileres y criptomonedas. Hasta el 30 de junio, millones de contribuyentes deberán examinar detalladamente sus borradores para evitar omisiones o errores.
La Agencia Tributaria inició el 8 de abril la campaña de la Renta 2025, esperando recibir 25,251 millones de declaraciones, lo que supone un aumento del 2,1% respecto al ejercicio anterior. El plazo general para presentar el IRPF finaliza el 30 de junio, mientras que el plazo para la domiciliación bancaria en declaraciones a ingresar concluye el 25 de junio.
En esta campaña, Hacienda ha puesto especial atención en nuevas fuentes de ingresos que anteriormente estaban menos controladas fiscalmente. Se estima que se enviarán 3,56 millones de notificaciones preventivas a contribuyentes relacionados con operativas de ventas en plataformas online, alquileres, criptomonedas y rentas obtenidas en el extranjero, para que revisen su declaración antes de enviarla.
De estas comunicaciones, cerca de 437.000 avisos corresponderán a operaciones de venta online y actividad en plataformas digitales; 867.000 a ingresos derivados de alquileres; 1,243 millones a usuarios con monedas virtuales; y 1,012 millones a quienes obtienen rentas fuera de España.
El control se realiza en varias fases mediante mensajes preventivos: inicialmente al consultar los datos fiscales, durante la elaboración de la declaración y, posteriormente, incluso tras su presentación, permitiendo que el contribuyente analice si debe rectificar antes de inspecciones más rigurosas. Además, este año se incorporan alertas para evitar la pérdida de deducciones autonómicas.
Recibir un aviso no implica sanción ni supone la existencia de fraude fiscal. Respecto a las plataformas digitales, la Agencia Tributaria aclara que la normativa DAC7 no establece un impuesto nuevo, sino una obligación informativa para las plataformas y sus vendedores, sin modificar las obligaciones fiscales ya vigentes.
Este detalle es importante para quienes venden productos de segunda mano en aplicaciones de compraventa. Hacienda diferencia entre particulares y quienes ejercen una actividad económica. Para particulares, la obligación de declarar en el IRPF surge solo si existe una ganancia patrimonial, es decir, si el producto se vende por más de lo que costó. En caso de venderse por un precio inferior, la pérdida no es deducible al considerarse consumo personal.
Asimismo, las plataformas deben informar sobre ciertos usuarios según umbrales y criterios establecidos por la normativa europea, lo que ha intensificado el control sobre la economía digital. Por tanto, aunque muchas operaciones entre particulares no generen impuestos, pueden ser visibles para Hacienda y provocar un aviso en el borrador.
En paralelo, el seguimiento de los alquileres sigue siendo una prioridad, tanto en viviendas habituales como en arrendamientos turísticos. La fiscalización sobre criptomonedas continúa siendo un foco destacado debido al incremento en operaciones y a la mayor disponibilidad de datos para la Administración.
Con este despliegue de notificaciones, Hacienda busca mejorar el cumplimiento voluntario y minimizar errores antes de posibles inspecciones. El mensaje para los contribuyentes es claro: revisar cuidadosamente el borrador resulta esencial si se han tenido ingresos por plataformas digitales, alquileres, criptoactivos o rentas extranjeras.


