Washington / Teherán (EFE).– La tensión en Oriente Medio se ha intensificado nuevamente este jueves, justo cuando se cumplen tres meses desde el inicio del enfrentamiento. Estados Unidos e Irán han protagonizado un nuevo episodio de ataques militares, el segundo durante esta semana, mientras las negociaciones para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz permanecen bloqueadas.
En este contexto de confrontación, Israel ha reanudado sus bombardeos contra posiciones de Hizbulá en el sur del Líbano, incumpliendo el alto el fuego que supuestamente sigue vigente entre ambas partes.
EE. UU. ataca instalaciones militares iraníes en defensa propia
La escalada de violencia comenzó en la madrugada del jueves, cuando las Fuerzas Armadas de Estados Unidos realizaron un ataque sobre una instalación militar ubicada en el sur de Irán. Según funcionarios estadounidenses citados por medios locales, la operación también incluyó la destrucción de cuatro drones de ataque que representaban una amenaza para los buques estadounidenses y el limitado tráfico comercial en esa área.
El dato: Los medios estatales iraníes reportaron inicialmente tres fuertes explosiones al este de Bandar Abbas, una ciudad portuaria clave ubicada junto al estrecho de Ormuz.
Fuentes oficiales citadas por The New York Times justificaron la acción como un acto de «defensa propia», indicando que el armamento iraní ponía en peligro la seguridad de las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región.
Irán contraataca una base aérea estadounidense
La respuesta de Irán no se hizo esperar. Horas después, la Guardia Revolucionaria iraní confirmó un ataque en represalia contra una base aérea estadounidense, identificada como el punto de origen del ataque contra Bandar Abbas. Según un comunicado de la agencia oficial Tasnim, el contraataque se llevó a cabo a las 4:50 hora local (1:20 GMT).
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, condenó enérgicamente la acción de Estados Unidos, calificándola de «una violación grave del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas». Bagaei destacó que Irán invocará el artículo 51 de la Carta de la ONU para ejercer su derecho a la defensa legítima y proteger su soberanía.
Bloqueo en las negociaciones y disputa por el estrecho de Ormuz
Este incremento en las hostilidades coincide con una importante reunión diplomática en Washington, donde el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, se reúne con el canciller de Pakistán, Ishaq Dar, en calidad de mediador internacional. Las conversaciones indirectas buscan acabar con el conflicto y permitir la reapertura del estrecho de Ormuz —clave para el comercio energético mundial—, aunque están estancadas debido a las demandas planteadas por ambas partes.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo una postura firme durante una sesión de gabinete en la Casa Blanca, rechazando cualquier acuerdo que conceda a Irán control sobre esta ruta marítima:
- «Son aguas internacionales, nadie las controlará. Vamos a monitorizarlas, pero nadie tendrá el dominio», afirmó con contundencia el mandatario.
Medidas económicas de presión desde Washington
Para apoyar la política estricta de la Casa Blanca, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, mediante la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), impuso sanciones contra la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA). Esta entidad fue incluida en la llamada ‘lista negra’ (Lista SDN) de Washington, acusada de intentar obtener beneficios económicos a partir de los buques comerciales que intentan transitar por esa zona restringida.


