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La consejera de Economía y Hacienda, Kissy Chandiramani señalada por supuestamente usar todos los resortes del poder para eliminar rivales internos y allanar su camino hacia la presidencia

Dos legislaturas de presuntas campañas sistemáticas contra compañeros de gobierno revelarían una estrategia para despejar obstáculos y posicionarse como supuesta alternativa a Juan Vivas al frente de la Ciudad Autónoma

Ceuta — En política, las ambiciones se disimulan. Pero cuando el método se repite, el patrón habla por sí solo. Fuentes conocedoras de la dinámica interna del gobierno de la Ciudad Autónoma de Ceuta señalan a la consejera de Economía y Hacienda como la presunta arquitecta de una estrategia sostenida en el tiempo: utilizar, supuestamente, todos los resortes institucionales a su alcance para debilitar políticamente a quienes considera rivales, con un objetivo final que ya no sería un secreto en los pasillos del ejecutivo ceutí: sustituir a Juan Vivas al frente de la Ciudad Autónoma.

Se trata, en todo caso, de informaciones basadas en fuentes internas cuya veracidad no ha podido ser contrastada con la parte aludida, que no ha realizado declaración pública alguna al respecto. Este medio recoge los hechos descritos bajo el principio de presunción de inocencia que ampara a toda persona.

Un presunto arsenal de poder al servicio de la ambición personal

Las fuentes consultadas sostienen que la actuación de la consejera iría mucho más allá de la mera influencia mediática. Según estas mismas fuentes, estaríamos ante una supuesta operación integral que movilizaría simultáneamente múltiples palancas institucionales: el control presupuestario para presuntamente premiar o penalizar áreas de otros consejeros, la influencia sobre órganos y estructuras administrativas bajo su paraguas competencial, la supuesta capacidad para condicionar decisiones que afectan a compañeros de gobierno, y el uso de medios de comunicación locales —a los que supuestamente nutriría con publicidad institucional— como altavoces de las presuntas campañas de desgaste que ella misma diseñaría.

Todo ello, siempre según las fuentes consultadas, ejecutado desde una posición privilegiada. Quien controla la economía y la hacienda de una administración dispone, en buena medida, de los flujos de recursos que determinan qué áreas funcionan y cuáles no. En manos de alguien que presuntamente utilizara ese poder con fines políticos propios, dicho control se convertiría en un instrumento de enorme eficacia para la dominación interna.

El mismo presunto método, dos legislaturas, dos víctimas

Los hechos descritos no serían, según las fuentes, un episodio aislado. En la legislatura anterior, una consejera compañera de gobierno habría sido objeto de una presunta campaña orquestada desde el área económica que la habría debilitado política e institucionalmente. El clima de desconfianza generado en aquel ejecutivo fue, según fuentes internas, en buena parte consecuencia de aquella supuesta operación.

Hoy, en la legislatura actual, el objetivo habría cambiado de rostro pero no de naturaleza. Un consejero y sus áreas de gestión estarían presuntamente en el punto de mira. La presunta maquinaria se habría vuelto a poner en marcha: supuesta presión desde los resortes administrativos, presunta campaña en medios afines, desgaste sistemático. Mismo patrón alegado, distinta víctima.

La sombra de Vivas y la presunta carrera por el liderazgo

Lo que daría verdadero sentido estratégico a todo este esquema sería, según las fuentes consultadas, el horizonte que perseguiría la consejera: ocupar la presidencia de la Ciudad Autónoma en sustitución de Juan Vivas. Cada rival presuntamente eliminado sería un obstáculo menos en ese camino. Cada consejero supuestamente debilitado, una pieza retirada del tablero.

Esta presunta ambición, que según las fuentes se comenta ya abiertamente en los pasillos del gobierno, explicaría la supuesta ferocidad y sistematicidad de las campañas descritas. No se trataría, en esta lectura, de disputas coyunturales ni de roces propios de cualquier gobierno, sino de una presunta estrategia calculada para acumular poder, neutralizar rivales y presentarse, en el momento oportuno, como alternativa natural a Vivas.

Ceuta, presunto rehén de una guerra de poder

La Ciudad Autónoma, con su reducido ecosistema político y mediático, sería especialmente vulnerable a este tipo de dinámicas si los hechos descritos resultaran acreditados. Cuando quien administra el presupuesto lo utiliza presuntamente con fines ajenos al interés general, las consecuencias se extenderían más allá de las luchas internas: afectarían a la calidad de la gestión pública, a la independencia de los medios locales y, en última instancia, a los ciudadanos que esperan un gobierno centrado en sus necesidades.

La consejera aludida no ha realizado declaración pública alguna sobre estos hechos, por lo que este medio no ha podido recabar su versión. El consejero presuntamente objeto de la actual campaña tampoco se ha pronunciado. Desde el entorno de la presidencia de la Ciudad, el silencio es igualmente elocuente.

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