El operativo de la Policía Local permitió desmontar los mercadillos instalados en la playa, con momentos de tensión durante la intervención
La Policía Local de Ceuta comenzó este martes por la tarde a retirar los puestos de venta ambulante instalados en la playa del Trampolín, junto al asentamiento donde permanecen migrantes llegados a la ciudad a finales de julio.
El dispositivo se desplegó después de que el Gobierno de la Ciudad anunciara que se aplicarían las ordenanzas municipales para impedir la venta ambulante no autorizada en esta zona. Los agentes dieron a los vendedores un plazo de una hora para desmontar los puestos y retirar la mercancía.
Sobre la arena se habían instalado diferentes puntos de venta improvisados. En ellos se ofrecían alimentos, ropa, calzado, productos de higiene y otros artículos. Parte de los productos alimentarios procedía de compras realizadas previamente en establecimientos de la ciudad.
Un dispositivo policial en la playa
La actuación contó con efectivos de la Unidad de Intervención Rápida (UIR) de la Policía Local. También se desplegaron unidades policiales en el entorno para garantizar la seguridad durante la intervención.
La presencia de los agentes generó momentos de tensión en la zona. Según distintas informaciones, algunas personas reaccionaron durante la actuación policial, aunque finalmente los puestos fueron desmontados y los vendedores retiraron la mercancía.
La Ciudad Autónoma ya había anunciado que pretendía hacer cumplir las ordenanzas municipales relacionadas con la venta ambulante y el ruido en el asentamiento. El Gobierno local también había planteado solicitar apoyo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ante la posibilidad de que se produjeran incidentes.
La Policía volverá a controlar la zona
Los agentes advirtieron a las personas que habían instalado los puestos de que regresarán a la zona para impedir que la actividad vuelva a instalarse.
La intervención se produce en un momento especialmente sensible en Ceuta, con un amplio dispositivo de seguridad desplegado en la frontera ante los llamamientos difundidos en redes sociales para una posible nueva entrada irregular desde Marruecos.
La situación del Trampolín continúa así en el centro de la atención de las autoridades locales, que mantienen su intención de aplicar las ordenanzas municipales mientras reclaman al Estado una respuesta para el asentamiento y para los procedimientos relacionados con las personas que permanecen en él.



