La llegada masiva de personas migrantes mantiene bajo una fuerte presión a la sanidad y a los servicios asistenciales de la ciudad, mientras el Gobierno central prepara nuevas medidas de refuerzo
La crisis migratoria que vive Ceuta desde finales de julio continúa teniendo consecuencias directas sobre los servicios públicos de la ciudad. La presión se mantiene especialmente sobre el sistema sanitario, los recursos de atención social y los dispositivos destinados a atender a las personas migrantes que permanecen en las calles.
El Hospital Universitario y los servicios de Urgencias han registrado un importante incremento de actividad desde la llegada masiva de personas a finales del mes pasado. En las últimas 24 horas, el dispositivo sanitario especial contabilizó 322 asistencias, de las que 211 correspondieron a las Urgencias del Hospital Universitario, según los últimos datos difundidos.
La situación ha provocado un enfrentamiento de criterios entre los profesionales sanitarios y la Administración. El Colegio de Médicos de Ceuta ha advertido durante los últimos días de una situación de sobrecarga asistencial, reclamando el envío de profesionales desde la Península y alertando de que los refuerzos no pueden depender únicamente de que la plantilla actual prolongue sus jornadas.
Sin embargo, el Ministerio de Sanidad y el INGESA mantienen una posición diferente. El Gobierno sostiene que la actividad asistencial continúa funcionando y que se han incorporado refuerzos para hacer frente al incremento de demanda. El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha señalado que, tras un primer día con más de 1.100 asistencias, la actividad se ha estabilizado posteriormente entre 300 y 400 atenciones diarias.
Mónica García visita hoy Ceuta
En este contexto, la ministra de Sanidad, Mónica García, se desplaza este domingo a Ceuta para conocer directamente la situación y mantener reuniones con responsables institucionales y representantes del ámbito sanitario y social.
Su visita llega después de varios días de reclamaciones de organizaciones profesionales y sindicatos, que han pedido al Gobierno central un refuerzo extraordinario de medios humanos y materiales.
El objetivo será analizar sobre el terreno el impacto que está teniendo la crisis migratoria sobre el sistema sanitario y determinar si son necesarios nuevos recursos.
Una presión que va más allá del Hospital
La presión no se limita a la asistencia sanitaria. Los servicios sociales, los dispositivos de emergencia, la atención a menores y los recursos destinados a las personas que permanecen en la vía pública también afrontan una situación extraordinaria.
El Gobierno de la Ciudad mantiene diferentes dispositivos para atender a las personas que permanecen fuera de los recursos de acogida, mientras continúan los trabajos para ampliar la capacidad de atención y reducir la presencia de personas en asentamientos improvisados.
La situación también ha obligado a mantener un dispositivo especial de vigilancia epidemiológica y ambiental, ante la preocupación existente por las condiciones de vida de parte de la población migrante que permanece en espacios públicos.
Una crisis que obliga a mantener el refuerzo
La situación sanitaria se produce además en un momento de máxima tensión en la frontera. Durante el sábado, Marruecos desplegó un importante dispositivo para impedir un nuevo intento de entrada hacia Ceuta, después de las convocatorias difundidas durante los últimos días.
Aunque el intento fue finalmente frustrado por las autoridades marroquíes, la situación mantiene activados los dispositivos de seguridad españoles y obliga a Ceuta a mantener preparados sus servicios públicos ante cualquier nuevo episodio.
La visita de Mónica García adquiere así especial relevancia. La ciudad reclama que la respuesta a la crisis no se limite a actuaciones puntuales, sino que permita reforzar de manera estable los recursos sanitarios, sociales y asistenciales mientras continúe la presión migratoria.


