El incidente en el puerto, con lanzamiento de piedras y huevos y posterior intervención policial, eleva la preocupación por la convivencia
La crisis migratoria que vive Ceuta ha entrado en una nueva fase de tensión social después de los incidentes registrados este domingo en el puerto.
El vehículo en el que viajaba la diputada de la Asamblea de Ceuta Ya! Julia Ferreras, junto al activista Rafael Borrego y una abogada especializada en derechos humanos, fue atacado con piedras y huevos durante una concentración contra la llegada de una organización humanitaria. El episodio provocó posteriormente enfrentamientos entre manifestantes y agentes de la Policía Nacional.
La Policía tuvo que intervenir para sacar a los ocupantes del lugar y, según RTVE, se produjeron disparos al aire por parte de los agentes durante la intervención. Dos personas fueron detenidas, según las informaciones publicadas. (El País)
El episodio se suma a un clima de creciente tensión en torno a la inmigración y a las organizaciones que prestan asistencia a las personas llegadas a Ceuta.
La situación plantea ahora una preocupación que trasciende la propia gestión migratoria: evitar que las diferencias políticas y las posiciones enfrentadas terminen trasladándose a la convivencia entre ciudadanos.
La crisis continúa requiriendo respuestas institucionales, pero los últimos acontecimientos ponen también sobre la mesa la necesidad de preservar el derecho a manifestarse y, al mismo tiempo, impedir agresiones, amenazas o actos de violencia.



