Un reciente informe enviado a la Audiencia Nacional apunta que la organización criminal estaba planificando una nueva galería subterránea para el traslado de hachís en las inmediaciones de la frontera.
La idea de que «no hay dos sin tres» parece haber guiado a la red del narcotráfico que opera en el Estrecho. La Unidad de Droga y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía Nacional sospecha que el grupo criminal que ya levantó dos túneles entre Marruecos y Ceuta estaba preparando una tercera galería destinada a introducir grandes volúmenes de hachís. Esto se recoge en un documento confidencial presentado ante el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, al que ha tenido acceso El Faro de Ceuta.
A diferencia de los dos túneles anteriores encontrados en el polígono del Tarajal, esta nueva infraestructura se proyectaba más interna en la zona del perímetro fronterizo, antes de la finca Berrocal. Su finalidad principal era asegurar y garantizar un flujo constante de droga para su distribución posterior en la Península.
«Por dentro me faltan 40 metros»: las conversaciones captadas a los narcotraficantes
La investigación de la Policía se basa en grabaciones y seguimientos telefónicos que evidencian los aspectos prácticos de la obra ilegal y las vulnerabilidades del plan:
- Mano de obra irregular: En las grabaciones se habla de la necesidad de introducir clandestinamente a una persona desde Marruecos a Ceuta para que coordinara la construcción durante al menos un mes.
- A apenas 40 metros del final: «Por dentro me faltan 40 metros», comenta en una escucha el supuesto «constructor» de la galería, un individuo con plena confianza dentro de la red.
- Preocupación por las fuerzas marroquíes: Los implicados mostraron gran inquietud por la presencia de la gendarmería marroquí en los caminos cercanos. «Los gendarmes pasan todos los días por ahí… Si ven que la gente entra y sale… Si se retiran, yo asumo la responsabilidad», declaró uno de los sospechosos, mostrando que el riesgo de que el segundo túnel fuera descubierto aceleró la ejecución de este tercer proyecto.
Un «peaje» para controlar el hachís en Ceuta
La UDYCO concluye que se trata de un grupo criminal «perfectamente organizado, estable y jerarquizado», liderado por las mismas personas implicadas en los dos túneles anteriores (localizados por la Guardia Civil en la Operación Hades y por la Policía Nacional en la Operación Ares).
La intención de los cabecillas no era únicamente transportar su propio material, sino controlar la entrada de droga en la ciudad autónoma. La red buscaba monopolizar el uso del túnel y cobrar una comisión o «peaje» por cada kilo de hachís que otras organizaciones introdujesen mediante esta vía.
Logística avanzada: La Policía Nacional ha informado a la Audiencia Nacional que cuenta con «indicios sólidos» sobre la planificación, habiendo interceptado estructuras metálicas soldadas y fabricadas por encargo, destinadas a reforzar la cimentación del túnel.
Alarma social: Corrupción y ramificaciones en el sur
El informe policial califica los hechos de «extrema gravedad», no solo por la complejidad técnica de la construcción o las cantidades de droga implicadas, sino por el perfil del grupo, considerado uno de los más activos y peligrosos del sur de España.
La UDYCO destaca la «capacidad de la organización para corromper y acceder a funcionarios públicos», un aspecto que agrava la preocupación social al brindar a los líderes una percepción de impunidad.
Actualmente, los juzgados números 3 y 6 de la Audiencia Nacional continúan con las investigaciones en curso. Mientras que la Operación Hades (que involucra a Asuntos Internos de la Guardia Civil, la UCO y el CRAIN) permanece en instrucción, la Operación Ares de la Policía Nacional ha registrado cerca de treinta detenciones entre España y Marruecos. Los dos túneles anteriores siguen sellados y bajo estricta vigilancia con cámaras conectadas directamente a la central COS de la Guardia Civil.



