PLUTARCO
Cuando hace unos días publicamos el capítulo número uno de este serial, para tratar sobre cómo funcionan las cloacas del poder en nuestra ciudad, algunos lectores nos han ido confirmando punto por punto nuestra tesis de que, hablando de cloacas y de olores fétidos, Ceuta no se queda atrás.
La longevidad de un gobernante que, durante cinco lustros, ha llevado las riendas del Palacio de la Asamblea, unas veces con mayorías aplastantes y otras, en las últimas legislaturas, mediante pactos y acuerdos con grupos de la oposición o a título individual con diputados no adscritos, hace posible que haya una gran mochila de situaciones irregulares y que en nada se diferencian de los escándalos que a diario vemos en la política nacional.
Si hablamos de casos de financiación irregular de los partidos en nuestra ciudad, son muchos los casos en los que se han utilizado vías nada convencionales para mantener las costosísimas estructuras de las sedes locales de las principales formaciones con representación en Ceuta.
Si hablamos de tráfico de influencia y de las estupendas relaciones que el Gobierno local mantiene con determinadas empresas y sus representantes, en Ceuta hay ejemplos flagrantes de apoyos continuos a casi siempre los mismos: el hotel de los líos, TRAGSA, TRAGSATEC, algunos contratistas muy familiarizados con determinados altos cargos, etc., etc., etc.
Si tratamos los casos similares a los que han llevado a la cárcel a algunos exdirigentes socialistas, en Ceuta podemos enumerar unos cuantos afortunados que han ocupado y ocupan cargos públicos y que no han aparecido en toda una legislatura por su trabajo y han cobrado puntualmente todos los meses un buen sueldo, bastante más alto que el que pudieran cobrar las sobrinas de Ábalos.
No hace falta hacer mucha investigación para ver cómo determinados apellidos ilustres predominan en el amplio elenco de empresas municipales y organismos autónomos dependientes de la Ciudad Autónoma.
Todo parece estar atado y bien atado, hasta el punto de que ni la oposición ni los sindicatos se han tomado nunca en serio adentrarse en la forma en que determinados personajes han entrado a formar parte de la extensa nómina mensual que paga el Ayuntamiento de Ceuta. Eso sí, los rumores son continuos antes, durante y después de cada selección, pero todo queda en eso: rumores y poco más.
En los últimos días se han desatado dos nuevos presuntos escándalos, aireados por unos medios locales, muy bien lubricados, por cierto, por la publicidad institucional que lo tapa todo.
Con el caso OBIMASA se han visto muy distintas posturas entre partidos de la oposición y sindicatos representativos. En cualquier otro sitio de la geografía nacional un informe como el elaborado por el gerente de OBIMASA hubiera supuesto una destitución fulminante. En Ceuta, sin embargo, por arte del virrey, todo se queda en reproches y denuncias muy light, por aquello de «vamos a llevarnos bien y no nos hagamos daño».
Yo recuerdo que hace unos años, ante determinadas situaciones, se decía que la democracia acababa en los Pirineos, ya que la transparencia, los modos democráticos y la separación de poderes nunca cruzaban la frontera natural entre Europa y España.
Pues bien, por analogía podríamos decir que la justicia y el rigor de la investigación judicial acaban al otro lado del Estrecho. Desde hace 25 años Ceuta constituye un virreinato en el que nunca pasa nada porque nuestro virrey particular controla las cloacas de su reino, en las que sus peones se mueven con absoluta comodidad y sin temor a nada.
Nos queda la esperanza de que, con la cercanía de las próximas elecciones, el patio se caliente y algunos muevan pieza. Todo apunta a que en las próximas elecciones de mayo de 2027 haya récord de candidaturas, algunas de las cuales harán todo lo posible por terminar con la contención en los mensajes y en las denuncias.
A estas alturas se desconoce si el virrey repetirá o no como cabeza de cartel, ya que los últimos pactos en varias comunidades autónomas apuntan a que en Ceuta también se debería repetir el pacto con los de Abascal, persona non grata en Ceuta gracias a la abstención de los de Vivas.



