22.8 C
Ceuta
lunes, septiembre 21, 2026
Publicidadspot_img
InicioActualidadLuego vendrán las preguntas

Luego vendrán las preguntas

Rahian, estudiante de Ciencias Políticas.

Luego vendrán las preguntas de por qué ciertas personas no estuvieron allí. De por qué parte de la población no se siente representada en muchas de las manifestaciones que se están realizando. Y tal vez la respuesta no sea que no estamos de acuerdo con defender Ceuta, (faltaría más) sino que no estamos de acuerdo con lo que después esconden algunas de esas manifestaciones.

Cuando la población musulmana de Ceuta salió a la calle para plantarle cara a Vito Quiles, a Alvise Pérez, a Núcleo Nacional y a otros grupos que venían a Ceuta después de haber difundido mensajes en los que se nos insultaba y se cuestionaba nuestra españolidad, lo hicimos precisamente para defender la ciudad que compartíamos. Nos llamaron musulmanes radicales, islamistas, marroquíes, “españoles de nacionalidad” y cualquier otra cosa que sirviera para deshumanizarnos o presentarnos como traidores, quintacolumnistas o una amenaza. Y aquello no fue algo puntual. Forma parte de una propaganda política y de un discurso que lleva tiempo desprestigiando y señalando a la población musulmana, sea migrante o no.

Nosotros salimos a decirles que en esta ciudad no había lugar para el fascismo, que no venían a defender Ceuta, sino a dividirla todavía más. Porque si realmente quieren defender Ceuta, tienen que defenderla en su conjunto, no insultando a una parte de su población ni haciendo cacerías contra las personas que habían entrado.

Quienes construyen su discurso desde la segregación no pueden presentarse al mismo tiempo como los grandes defensores de la unidad.

Y ese día no se tocó ni un pelo a nadie. No se agredió a nadie. Se les dijo algo muy sencillo: esto es Ceuta, no Torre Pacheco. Aquí no se iba a hacer cacerías contra nadie. Eso, además,  solo agrava el problema y ralentiza todavía más un proceso que ya es suficientemente largo y tedioso.

Manifestarse es un derecho. Expresarse es un derecho. En un Estado social y democrático de Derecho cualquiera puede salir a la calle a defender sus ideas, siempre que el ejercicio de ese derecho no implique agredir ni violentar a otras personas.

Y precisamente por eso hay que hablar de lo que ha ocurrido hoy.

No solo se ha ido a recibir con violencia a las personas que venían, sino que también se ha golpeado y destrozado el coche de una diputada de la oposición,Julia A. Ferreras Guerra de Ceuta Ya!, por el mero hecho de pertenecer a un partido político distinto.

Y no es la primera vez.

Moha, Julia, Julio, Juanmi y otras personas de la oposición han sufrido en distintas ocasiones insultos, vejaciones, amenazas y agresiones. Y tampoco es la primera vez que este tipo de ataques se producen en  sus propios vehículos. Lo que hemos visto hoy en vídeo es, sencillamente, una de las expresiones más graves y más asquerosas de esta violencia.

Y luego algunos de los mismos que protagonizan o justifican estas actitudes se llenan la boca hablando de unidad, de convivencia y de las cuatro culturas. Pero si esa convivencia depende de que pienses como yo, de que votes como yo o de que repitas exactamente el mismo discurso que yo, entonces lo de las cuatro culturas acaba siendo poco más que un eslogan.

La convivencia no puede depender de que pienses como yo. Ese debería ser, precisamente, el primer punto de partida cuando hablamos de convivencia.

Después muchos se preguntan por qué una parte de la población ha dejado de acudir a determinadas manifestaciones.

Pues precisamente por esto.

Porque llega un momento en el que dejas de sentirte representado.

Cuando sales a la calle y te piden el DNI.

Cuando tienes que explicar cincuenta veces que eres español.

Cuando vas a una manifestación y alguien grita a tu lado que “se los lleven a Palestina y que los masacren allí.”

Cuando escuchas que eres un “promarroquí”, que “la cabra siempre tira al monte”, que eres un “español de DNI”, que seguro escondes a personas en tu casa, que eres un traidor o un quintacolumnista.

Cuando te hacen preguntas pretenciosas sobre a quién apoyas en el Mundial, si a España o a Marruecos, como si tener determinados apellidos o determinados orígenes te obligara a demostrar constantemente dónde están tus lealtades.

Cuando constantemente se te mira como sospechoso por tu apellido, tu religión o tus orígenes. Y cuando, además, parece que para poder formar parte de una supuesta defensa de Ceuta tienes que reproducir exactamente el mismo discurso que quienes te están señalando.

Pues llega un momento en el que dejas de sentirte representado.

Ceuta no la estamos dividiendo quienes denunciamos que está dividida. Si lo denunciamos y lo señalamos es precisamente porque esa división ya existe. No desaparece porque decidamos dejar de hablar de ella.

Tal vez en esta ciudad haya que empezar a hacer un poco de introspección, de análisis y de conciencia social y, sobre todo, de conciencia histórica.

Porque ante esa pregunta que se repite constantemente de ¿Dónde estaba la población musulmana en determinadas manifestaciones?

Y ¿Dónde estaban los musulmanes hoy?

Pues hoy la pregunta también puede hacerse al revés.

¿Dónde estaba el resto de la población ceutí en la manifestación del 28 de febrero de 2020, cuando la población musulmana salió a defenderse frente a las declaraciones y los mensajes de Vox, que, por cierto, fueron bastante graves?

¿Dónde estaba el resto de Ceuta cuando los musulmanes salieron a plantarle cara a los grupos de extrema derecha y nazis que vinieron aquí después de haber insultado y señalado precisamente a una parte de nuestra población?

¿Dónde estaban?

¿Dónde estaba entonces ese eslogan de las cuatro culturas? Porque la unidad no puede reclamarse únicamente cuando interesa.

No se puede pedir solidaridad a una parte de Ceuta cuando se necesita que salga a defender una causa común y después ignorarla cuando esa misma parte de la población está siendo señalada, insultada, atacada y marginada.

La memoria también forma parte de la convivencia. Y la importancia de una conciencia social también. Y si ustedes no tienen memoria histórica ni conciencia social, nosotros sí la tenemos y acompañada de mucha dignidad.

Publicidadspot_img
ARTÍCULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

LO ÚLTIMO