Por Karim Prim
Reconozco que soy fan de Julio Maldonado. Maldini es, sin duda, uno de los comunicadores deportivos más completos que ha dado este país. Su capacidad para manejar datos, historias y contexto futbolístico es admirable. Por eso mismo, lo que voy a decir no nace del rencor ni de la animadversión, sino precisamente de ese respeto: cuando alguien con su altavoz analiza una selección, tiene la obligación de hacerlo bien.
Y con Marruecos, esta vez, no lo hizo bien.
El vídeo sobre los Leones del Atlas de cara al Mundial 2026 contiene errores que van más allá de un despiste puntual. Afirmar que Marruecos acudirá al torneo con prácticamente el mismo bloque que alcanzó las semifinales en Qatar 2022, añadiendo únicamente a Brahim Díaz, no es un matiz equivocado: es una lectura completamente desfasada. De los 26 convocados para esta Copa del Mundo, solo diez estuvieron en aquella histórica expedición. Eso no es continuismo, eso es una renovación profunda que merece ser explicada con la misma atención que se dedica a otras selecciones.
Pero los errores no se quedan ahí. Se habla de Adam Masina como posible titular en el centro de la defensa, cuando el jugador no está ni en la convocatoria y atraviesa una situación deportiva delicada tras salir del Torino. Se menciona a Romain Saïss como alternativa, ignorando que el capitán histórico no solo quedó fuera, sino que anunció su retirada de la selección tras la última Copa África. Se incluye a Youssef En-Nesyri entre las opciones ofensivas, pese a que tampoco ha sido llamado. Y se coloca a Ayyoub Bouaddi en el costado derecho, cuando cualquiera que siga mínimamente al jugador sabe que su posición natural es el centro del campo.
Estos no son errores menores. Son señales de que el análisis se construyó sobre una plantilla imaginaria, probablemente basada en información antigua o en referencias de segunda mano.
Y aquí está el verdadero debate que me interesa plantear: ¿por qué sigue pasando esto con las selecciones africanas?
Marruecos no es una selección emergente que acaba de aparecer en el mapa. Es una de las mejores selecciones del mundo en el ranking FIFA, semifinalista del último Mundial, con una generación de jugadores que militan en los clubes más importantes de Europa. Merece el mismo nivel de preparación y rigor que se aplica cuando se analiza a Francia, a España o a Brasil. No más, pero tampoco menos.
Entiendo que cubrir todos los equipos de un Mundial con la misma profundidad es una tarea titánica. Nadie lo pone en duda. Pero precisamente por eso, cuando no se tiene la información actualizada, la honestidad periodística exige decirlo, o simplemente no publicar.
Insisto: esto no es un ataque a Maldini. Es una exigencia que nace del respeto a su trabajo y, sobre todo, del respeto que se merece una selección que lleva años demostrando que el fútbol africano ha cambiado para siempre. Qatar 2022 no fue un accidente. Fue el anuncio de algo mucho más grande que está por llegar.
Ojalá en el próximo análisis, alguien le pase la convocatoria actualizada antes de grabar



