El comienzo del curso escolar en Ceuta ha generado preocupación entre las familias de los más de 16.000 estudiantes citados este martes a las aulas. A pesar de los compromisos del Gobierno de España para implementar un dispositivo de seguridad con la presencia de la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas y vigilancia privada, la apertura en los 35 centros de la ciudad autónoma se desarrolló sin los refuerzos policiales y militares que se habían anunciado.
Padres y madres de la comunidad educativa calificaron la situación como una «falta de cumplimiento institucional» al observar que en la mayoría de colegios e institutos no existió vigilancia especial, limitándose en algunos casos a la presencia puntual de vigilantes privados en los accesos. Esta realidad contrasta con las declaraciones de la ministra de Educación, Milagros Tolón, quien horas antes había afirmado que los centros de Ceuta disponían de todas las garantías para llevar a cabo la actividad académica con normalidad.
La ausencia de medidas concretas ha reavivado la inquietud social en la ciudad autónoma, que afronta la vuelta a las clases tras la llegada masiva de miles de personas a finales de julio. Debido a la falta de seguridad percibida, un sector de las familias considera no enviar a sus hijos a los colegios durante la semana si no se realiza un despliegue inmediato de las fuerzas de seguridad en las entradas.



