Mercedes González, directora general de la Guardia Civil, compareció este martes ante la Comisión de Interior del Senado para aclarar sus encuentros con la exmilitante del PSOE Leire Díez. Durante su intervención, González negó enfáticamente cualquier participación en acciones dirigidas a dañar o interferir en la Unidad Central Operativa (UCO), defendiendo la integridad de su gestión al frente del cuerpo.
Esta sesión se llevó a cabo a solicitud del Partido Popular, luego de la revelación de varios informes de la UCO entregados al juez de la Audiencia Nacional Ismael Pedraz, relacionados con el denominado ‘caso Leire’. Los documentos policiales señalaban varias reuniones entre la máxima responsable de la Guardia Civil y la antigua militante socialista, quien está bajo investigación por una presunta trama para influir en procesos judiciales abiertos.
Rechazo enfático a las imputaciones de la oposición
Ante los cuestionamientos de los portavoces del PP y Vox, que pusieron en duda su credibilidad y solicitaron su dimisión, González usó un lenguaje contundente para desvincularse de cualquier irregularidad. Afirmó: «Jamás he participado en ninguna trama o conspiración contra la Unidad Central Operativa, ni contra su unidad de delincuencia económica ni contra ningún agente de la Guardia Civil, ni por influencia de la señora Leire Díez ni de nadie».
Asimismo, negó haber presionado a los investigadores o manipulado mandos «por la puerta trasera». Definió sus encuentros con la investigada como ajenos a negociaciones o conspiraciones institucionales, restando formalidad a las reuniones mencionadas y explicando que sólo se limitaba a tomar un café con ella en tres ocasiones.
Solicitud rechazada respecto al ‘caso Koldo’
Durante la comparecencia, González explicó que en uno de los encuentros, Leire Díez le planteó la situación del comandante Rubén Villalba —un mando imputado en el ‘caso Koldo’— buscando evaluar una posible reincorporación a su antiguo puesto. Según confirmó en la Cámara Alta, rechazó la petición debido a la situación jurídica del oficial y aseguró que no volvió a contactar con Díez desde entonces.
Por su parte, el grupo socialista en el Senado expresó su completo apoyo a la gestión de la directora del cuerpo, respaldando sus argumentos ante lo que tildan de una campaña de desgaste político. En contraste, la oposición sostiene que las pruebas recopiladas por la misma UCO contradicen la versión ofrecida por el Gobierno.



