La crisis sanitaria internacional originada por el crucero MV Hondius ha desencadenado un conflicto institucional sin precedentes, marcado por polémicas y desacuerdos importantes. Esta situación, revelada a través de intercambios de mensajes por WhatsApp, llamadas en horarios intempestivos y acusaciones mutuas sobre la falta de lealtad, expone una profunda desconexión entre el presidente canario, Fernando Clavijo, y la ministra de Sanidad, Mónica García.
El origen del conflicto: Silencios y modificaciones en las posturas
La tensión tuvo su inicio el martes 5 de mayo. Mientras Clavijo recibía confirmaciones iniciales de que el crucero no llegaría a las islas, Madrid modificó su postura tras las solicitudes de la OMS. Fuentes del Gobierno regional señalaron que la información transmitida fue escasa y poco clara desde el comienzo.
Un episodio particularmente conflictivo fue el aterrizaje en Las Palmas de un avión con un paciente infectado, sin que el Ejecutivo autonómico fuera informado previamente. «Nos enteramos por los medios», apuntan representantes isleños, indicando que el paciente permaneció 13 horas en la pista sin que se proporcionara acceso a su historial clínico.
Mensajes nocturnos y la intervención de Sánchez
Clavijo intentó elevar la cuestión contactando con el presidente Pedro Sánchez a las siete de la mañana del miércoles: «Presidente, estoy inquieto con este asunto del crucero». La respuesta de Sánchez, apelando al «deber de prestar ayuda», no logró tranquilizar a Clavijo, quien exigía una explicación por el cambio unilateral de posición por parte de España.
La noche del enfrentamiento en Granadilla
El punto álgido de la disputa tuvo lugar el sábado en el puerto de Granadilla. Clavijo esperaba reunirse con la «troika» ministerial (Marlaska, García y Torres) para acordar un protocolo que redujera el tiempo del crucero en aguas canarias. Sin embargo, la ministra García adelantó los detalles de la operación a los medios antes del encuentro.
Los aspectos clave que dificultaron las negociaciones fueron:
- Protocolos no compartidos: Canarias denunció que el Gobierno central no facilitó los protocolos de la OMS ni los informes sobre los riesgos de contagio por roedores, considerados vectores del hantavirus.
- La gestión del desembarco: Clavijo propuso evacuar a los pasajeros el domingo utilizando vuelos semivacíos para evitar que el barco permaneciera mucho tiempo, especialmente con el empeoramiento del clima, pero Sanidad rechazó esta opción por motivos protocolarios.
- Falta de pruebas diagnósticas: La negativa del Ministerio a realizar test PCR o de antígenos a los pasajeros al desembarcar, limitándose solo a medir la temperatura, fue un punto de fricción decisivo.
«No tenemos conocimiento suficiente»
Según el relato desde Canarias, el Ministerio de Sanidad adoptó una posición de superioridad técnica, llegando a afirmar a los responsables isleños que «no tenían conocimiento suficiente» sobre la situación. «No hubo espacio para negociar», comentan allegados a Clavijo, quien decidió abandonar la reunión de manera enfadada y se negó a autorizar el desembarco.
Finalmente, la autoridad central impuso la decisión mediante una orden de la Marina Mercante, ignorando la negativa de la comunidad autónoma. La operación de evacuación se realizó con éxito técnico, pero dejó una fractura política significativa y una relación institucional muy deteriorada en las islas.


