Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, ha vuelto a poner el foco mediático en el funcionamiento del sistema ferroviario tras afirmar este jueves que la responsabilidad por las interrupciones y demoras en los trenes de España no recae siempre en Renfe. Con este comentario, el ministro quiso destacar que un gran número de problemas operativos se deben a circunstancias externas ajenas a la compañía de transporte o a la infraestructura.
Factores externos a la operadora
En defensa del servicio público, Puente señaló que muchos de los retrasos frecuentes se originan en causas que están fuera del control directo de la operadora:
“Renfe no siempre tiene la responsabilidad de los inconvenientes; existen numerosas incidencias provocadas por razones completamente ajenas a la infraestructura o al propio tren”.
El Ministerio suele atribuir estas alteraciones a fenómenos meteorológicos adversos, atropellos, robos de cable de cobre en las vías, conductas incívicas o averías imprevistas en la red gestionada por Adif. Con estas declaraciones, el ministro pretende disminuir la presión sobre la empresa pública y poner de relieve la complejidad del sistema ferroviario frente a las constantes reclamaciones de los usuarios.



