La candidatura marroquí para el bienio 2028-2029 abre un nuevo escenario diplomático y refuerza el papel de Marruecos como actor estratégico en el norte de África
Marruecos ha puesto en marcha una nueva ofensiva diplomática para regresar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Rabat aspira a ocupar uno de los puestos no permanentes durante el bienio 2028-2029, en una candidatura que cuenta, según el análisis difundido por La Linterna, con el respaldo de Francia.
El experto en geopolítica Enrique Serbeto ha situado a Marruecos entre los principales candidatos y ha destacado el creciente acercamiento estratégico entre París y Rabat, en un momento en el que Marruecos busca reforzar su posición internacional.
CUARTA VEZ EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD
La candidatura supondría para Marruecos la posibilidad de regresar por cuarta vez al máximo órgano de Naciones Unidas.
Rabat ya ocupó un asiento no permanente en los periodos 1963-1964, 1992-1993 y 2012-2013.
El ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, ha presentado la candidatura vinculándola al compromiso de Marruecos con el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, el Estado de Derecho y el desarrollo sostenible.
FRANCIA, UN SOCIO ESTRATÉGICO
Uno de los elementos destacados en el análisis es el fortalecimiento de las relaciones entre Francia y Marruecos.
Serbeto ha señalado que París prepara un acuerdo de especial relevancia con Rabat y ha recordado que el rey Mohamed VI tiene prevista una visita de Estado a Francia en enero.
Este acercamiento franco-marroquí añade una dimensión estratégica a la candidatura de Rabat y evidencia la importancia que Marruecos está adquiriendo en las relaciones internacionales, especialmente en el ámbito del Mediterráneo y del norte de África.
RABAT BUSCA REFORZAR SU PESO INTERNACIONAL
La candidatura al Consejo de Seguridad forma parte de una estrategia más amplia de Marruecos para consolidar su presencia en los principales escenarios diplomáticos internacionales.
La elección de los miembros no permanentes para el periodo 2028-2029 será, por tanto, un nuevo escenario en el que Rabat tratará de transformar su creciente peso diplomático en representación dentro del principal órgano encargado de la paz y la seguridad internacionales.



