El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reivindicado el respaldo expresado por la Unión Europea a Ceuta y Melilla tras la crisis migratoria del pasado verano y ha asegurado que ambas ciudades cuentan hoy con un reconocimiento sin precedentes por parte de las instituciones comunitarias.
Al término del Consejo Europeo celebrado en Bruselas, Sánchez afirmó que «Europa está hoy más presente que nunca en Ceuta y Melilla, porque ambas ciudades también son Europa», en referencia a las conclusiones aprobadas por los Veintisiete sobre la situación de las dos ciudades autónomas.
Reconocimiento a la singularidad de Ceuta y Melilla
Las conclusiones del Consejo Europeo reconocen expresamente la situación específica de Ceuta y Melilla por ser las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con el continente africano. Además, los líderes europeos trasladan su solidaridad con España tras la entrada masiva de migrantes registrada en Ceuta los días 30 y 31 de julio y respaldan el apoyo financiero y operativo prestado por las instituciones comunitarias.
Para Sánchez, este reconocimiento supone un «paso muy importante» porque consolida el compromiso europeo con ambas ciudades y refuerza su consideración como frontera exterior de la Unión.
Defensa de la política migratoria española
Durante su comparecencia, el presidente también defendió la gestión migratoria del Gobierno frente a las críticas planteadas por algunos dirigentes europeos. Sánchez aseguró que España combina el control de las fronteras con el respeto al derecho internacional y destacó que el país ha reducido significativamente las entradas irregulares por la ruta atlántica en los últimos años.
El jefe del Ejecutivo reconoció que todavía queda trabajo por hacer, pero subrayó que el respaldo obtenido en Bruselas representa un avance político relevante para Ceuta y Melilla.
Un apoyo con dimensión europea
Sánchez incidió en que la crisis vivida por Ceuta no afecta únicamente a España, sino que constituye un desafío para toda la Unión Europea. En ese sentido, defendió que la respuesta debe seguir siendo coordinada entre los Estados miembros y las instituciones comunitarias para reforzar la protección de las fronteras exteriores y garantizar una gestión común de los flujos migratorios.


