El documento del 24 de julio advertía de un posible colapso institucional y no figuraba entre las comunicaciones difundidas por Moncloa. Su contenido reabre el debate sobre las responsabilidades políticas.
Un informe remitido el 24 de julio por el entonces delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, advertía del riesgo de una entrada masiva de migrantes y del posible colapso de las administraciones, seis días antes de que se desencadenara la crisis migratoria del 30 y 31 de julio.
El documento, elaborado por su jefe de gabinete, Gonzalo Sanz, calificaba la entrada masiva como «altamente probable» y alertaba de consecuencias que podían desbordar la capacidad de respuesta de las instituciones.
Una advertencia ausente de la documentación de Moncloa
Lo especialmente significativo es que este informe no figuraba entre los 40 documentos y comunicaciones difundidos por Moncloa en septiembre para explicar las actuaciones previas a la crisis.
La Audiencia Nacional ha requerido esta documentación en el marco de la investigación judicial, que trata de esclarecer qué información recibieron las autoridades, qué medidas se adoptaron y si existieron fallos de previsión y coordinación.
Las responsabilidades del Gobierno central
La existencia de esta advertencia introduce un elemento relevante en el debate sobre las responsabilidades institucionales.
Pérez Triano había comunicado el riesgo de una entrada masiva antes de que se produjera, lo que obliga a diferenciar entre las actuaciones de la Delegación del Gobierno y las decisiones que correspondían a los ministerios competentes.
Aunque la remisión del informe no demuestra por sí sola que se adoptaran todas las medidas necesarias desde Ceuta, sí acredita que existía una advertencia previa cuya respuesta debe ser examinada.
¿Fue Pérez Triano el cabeza de turco?
La aparición de este documento obliga a plantear una cuestión de fondo: si Pérez Triano alertó de una entrada masiva y del riesgo de colapso, ¿hasta qué punto puede atribuírsele la responsabilidad de una crisis cuya respuesta dependía también del Gobierno central?
Su posterior dimisión y la ausencia del informe entre los documentos publicados por Moncloa suscitan una pregunta inevitable: ¿ha terminado Pérez Triano convirtiéndose en el cabeza de turco de un Gobierno que, pese a recibir advertencias, no reaccionó adecuadamente ante la gravedad de la situación?
La investigación deberá determinar qué conocía cada administración, qué decisiones se adoptaron y dónde se produjeron los posibles fallos. Porque advertir de una crisis no equivale a tener todos los medios y competencias para evitarla.


