El secretario general del PP, Miguel Tellado, participó en la concentración celebrada en Madrid, en la que se escucharon consignas contra la presencia musulmana en España
La manifestación celebrada en Madrid bajo el lema de defensa de Ceuta quedó marcada por una consigna que ha generado polémica: «España cristiana y no musulmana».
El grito, escuchado durante la concentración, vuelve a poner sobre la mesa la utilización de la cuestión identitaria y religiosa en el contexto de la crisis que atraviesa Ceuta. Entre los asistentes se encontraba Miguel Tellado, secretario general del Partido Popular, que participó en el acto.
La presencia de Tellado adquiere especial relevancia por sus anteriores apariciones públicas relacionadas con la situación de Ceuta, entre ellas su visita a la ciudad junto al entonces candidato Vito Quiles y representantes del PP ceutí.
Un discurso que no es nuevo
Las consignas de carácter abiertamente excluyente hacia la población musulmana no son, sin embargo, un fenómeno surgido con esta manifestación. Durante las últimas semanas se han sucedido en Ceuta y en otros escenarios discursos y mensajes que han situado la religión y el origen de una parte de la población en el centro del debate político.
Para los sectores que han denunciado esta deriva, el problema no reside únicamente en una determinada consigna, sino en la normalización progresiva de un discurso que puede terminar identificando la defensa de Ceuta con el rechazo a una parte de sus propios ciudadanos.
El debate político sobre seguridad, inmigración, frontera o convivencia puede y debe producirse, pero otra cuestión diferente es convertir la identidad religiosa de los ceutíes en un elemento de confrontación.
La responsabilidad de los partidos
La participación de dirigentes del Partido Popular en movilizaciones vinculadas a la defensa de Ceuta abre también un debate sobre la responsabilidad política de quienes participan en ellas y sobre los mensajes que se producen durante las mismas.
Cualquier condena posterior de estas consignas tendrá que valorarse en función de la posición concreta que adopten los responsables políticos y de sus actuaciones, más allá de declaraciones puntuales.
En este contexto, también queda bajo el foco el presidente de Ceuta, Juan Vivas, y la posición que adopte ante expresiones que, de acuerdo con quienes las denuncian, resultan incompatibles con la imagen de una ciudad plural y diversa.
«Esto nunca ha ido solo de defender Ceuta»
Para sus críticos, lo sucedido en Madrid confirma una preocupación que llevan años expresando: que determinadas movilizaciones presentadas como actos de defensa de Ceuta pueden terminar convirtiéndose en escenarios para otros discursos políticos.
La cuestión de fondo, por tanto, trasciende una manifestación concreta. Ceuta es una ciudad plural, con una población musulmana que forma parte de su realidad social, económica e institucional, y cualquier debate sobre su futuro afecta necesariamente al conjunto de sus ciudadanos.
La consigna escuchada en Madrid vuelve a situar esa convivencia en el centro de la discusión política y obliga a los partidos y representantes públicos a fijar posición sobre los límites del discurso que consideran aceptable cuando se habla de Ceuta.



