PLUTARCO
De reclamar la devolución de todos a hablar ahora de agilizar los retornos que permita la ley
Juan Jesús Vivas parece estar moderando su discurso sobre la crisis migratoria. Ya no insiste con la misma intensidad en la devolución masiva de todos los que entraron en Ceuta y comienza a hablar de agilizar los retornos que legalmente correspondan.
No parece casual. Bruselas y las distintas instituciones consultadas han dejado claro que una devolución colectiva no es compatible con el marco jurídico español y europeo. Los retornos sí son posibles, pero mediante los procedimientos establecidos y con las garantías correspondientes.
La realidad legislativa parece estar imponiéndose a las consignas más fáciles de «expulsión» y «que vuelvan todos», que han servido para movilizar a una parte de la ciudadanía, pero no pueden convertirse automáticamente en soluciones ejecutables.
Rebajar la tensión también es una responsabilidad
El cambio de tono llega además después de un preocupante aumento de la tensión social.
A Miguel Ángel Pérez Triano llegaron a colocarle una corona funeraria en la puerta de la Delegación del Gobierno, mientras que la diputada Julia Ferreras sufrió un ataque durante una protesta. Son hechos que muestran que el enfrentamiento político puede cruzar líneas peligrosas.
No sería correcto afirmar que Vivas modera ahora su discurso por miedo a nuevas acciones violentas. Pero sí debería existir una reflexión colectiva sobre las consecuencias de calentar el ambiente y convertir a personas concretas en objetivos de la indignación.
En este contexto resulta significativo que Vivas haya defendido ahora a Pérez Triano y haya afirmado que no lo considera responsable de la crisis.
Porque Pérez Triano también es caballa. Tan caballa como aquellos a los que se dice defender: piensen como piensen y recen como recen.
Ceuta necesita retornos cuando legalmente correspondan, soluciones para quienes no puedan ser retornados y medidas para evitar otra crisis. Pero también necesita menos consignas, más responsabilidad y mucha más serenidad.
La ley está marcando el camino. Ahora corresponde a la política no alejarse de él.



