Madrid — Durante su declaración ante el Tribunal Supremo este lunes, el exministro de Transportes, José Luis Ábalos, negó categóricamente haber enviado al empresario Víctor de Aldama como intermediario ante el líder venezolano Juan Guaidó. Ábalos calificó de «farsa» e «impostura» la versión ofrecida por Aldama, rechazando la autenticidad de la carta de presentación que éste aseguró haber entregado en nombre del Gobierno español.
Una «historia falsa» elaborada para aparentar veracidad
Frente al tribunal que le juzga por presunta corrupción en contratos relacionados con mascarillas durante la pandemia, Ábalos desmontó la narrativa de Aldama. Según el exministro, el empresario inventó un relato que enriqueció con detalles para dotarlo de una apariencia de credibilidad, aunque carece de fundamento real.
Con estas afirmaciones, Ábalos intentó desestimar la versión del comisionista, también implicado en la causa junto a él y su exasesor Koldo García, quien en su testimonio mencionó gestiones en países como Venezuela y México, además de acusar a ambos de aceptar comisiones millonarias.
La supuesta carta es una falsificación
Un momento clave en la declaración fue la discusión acerca de la carta que Ábalos habría entregado a Aldama para que la hiciera llegar a Juan Guaidó, documento en el que supuestamente se ofrecía apoyo por parte del Ejecutivo y empresas españolas tras el reconocimiento de Guaidó como presidente encargado de Venezuela.
«Esa carta es falsa, y lo que debe cuestionarse es por qué se creó todo ese relato», afirmó con firmeza el exministro. «No la firmé».
Además, argumentó que, siguiendo la lógica administrativa, «un ministro no puede delegar a un particular una función de ese tipo».
Uso indebido de material oficial y protocolo
Para Ábalos, la narración de Aldama constituye un engaño que incluso implicaría la apropiación ilícita de documentos oficiales. Puso en duda si no debería investigarse legalmente la extracción de un «papel oficial» con un «sello perteneciente al Ministerio».
Explicó que, para darle un aire de formalidad a la supuesta carta, Aldama la colocó dentro de una «carpeta de protocolo», un tipo de material que, aclaró, se usa exclusivamente en el ámbito interno para la firma de convenios y que nunca se entrega a terceros.
«La utilizó para darle un aire solemne a esa carta, como si estuviéramos en tiempos remotos, pero esa carta no existe», concluyó.
Desestima las declaraciones sobre influencias en México
Ábalos, que enfrenta una solicitud de hasta 30 años de prisión, también minimizó el valor de los testimonios de Aldama relacionados con los supuestos vínculos con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en México.
Al respecto, el exsecretario de Organización del PSOE afirmó que no le «impresionan formaciones políticas dentro de la Internacional Socialista», especialmente considerando el alto rango que ostentaba en su partido en ese momento.


