Varios guardias civiles, que se encontraban fuera de servicio y de paisano, actuaron con rapidez tras recibir el aviso de un ciudadano
CEUTA.— La rápida actuación de varios agentes de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia (USECIC) de la Guardia Civil permitió evitar que un conato de incendio registrado en las inmediaciones del polvorín del Monte Hacho pudiera propagarse por la zona.
Los agentes, que se encontraban de paisano paseando por el Monte Hacho, recibieron el aviso de un ciudadano que alertó de la presencia de maleza ardiendo. Según el aviso, el fuego se habría originado a raíz de una hoguera realizada por varios migrantes y que, al quedar fuera de control, terminó afectando a la vegetación próxima.
Sin perder tiempo, los guardias civiles se desplazaron hasta el punto indicado para comprobar la situación. Al llegar, comprobaron que las llamas estaban afectando a la maleza y que existía riesgo de que el fuego pudiera extenderse por el entorno.
Tierra para sofocar las llamas
Ante la ausencia en ese momento de material específico para la extinción, los agentes actuaron con los medios que tenían a su alcance y comenzaron a echar tierra directamente sobre las llamas con el objetivo de cortar la propagación del fuego y sofocarlo.
La actuación permitió controlar rápidamente el conato y evitar que las llamas avanzaran por la vegetación del Monte Hacho, logrando extinguir completamente el fuego antes de que pudiera adquirir mayores dimensiones.
Una vez asegurada la extinción, los agentes comunicaron lo sucedido a los militares destinados en la zona. Poco después, efectivos militares se desplazaron hasta el lugar para hacerse cargo de la situación y asegurar el perímetro.
La intervención evitó que un pequeño foco de fuego pudiera convertirse en un incendio de mayores proporciones en una zona especialmente sensible, próxima a instalaciones militares y con abundante vegetación.
La rápida respuesta de los agentes, aun encontrándose de paisano y sin disponer inicialmente de medios específicos de extinción, permitió actuar en los primeros momentos, cuando la intervención resulta fundamental para impedir que un conato avance.
Un episodio que vuelve a poner de manifiesto la importancia de la rápida reacción ante cualquier aviso de incendio, especialmente durante los meses de mayor riesgo y en zonas donde la presencia de vegetación y las características del terreno pueden favorecer una rápida propagación de las llamas.


