El ministro de Asuntos Exteriores defiende la colaboración completa de Rabat, atribuye el ingreso masivo de 80.000 personas a un bulo sobre una sentencia del Supremo y critica a Italia por su «interés partidista».
CEUTA — El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, defendió este martes la actuación de Marruecos durante la crisis migratoria ocurrida el 30 de julio, que provocó la llegada sin control de 80.000 personas a Ceuta en menos de 24 horas. En su visita a la ciudad autónoma, donde mantuvo encuentros con el presidente ceutí, Juan Vivas, y el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, Albares descartó cualquier responsabilidad de Rabat y señaló a las redes sociales como el principal origen de la crisis.
Las redes sociales y la desinformación como desencadenantes
Ante las dudas sobre la supuesta permisividad de las autoridades marroquíes en la frontera, el ministro mantuvo la argumentación expuesta antes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Albares afirmó que el desencadenante fue la circulación masiva de información falsa que interpretó erróneamente una reciente resolución del Tribunal Supremo relativa a las «devoluciones en caliente» de migrantes que acceden nadando.
Para hacer frente a esta situación, el ministro explicó que su ministerio está intensificando la lucha contra los bulos mediante canales oficiales:
- Información verídica: Implementación de campañas institucionales para desmentir los rumores que incentivan los cruces.
- Mensaje preventivo: Comunicar claramente por todos los medios que entrar irregularmente en Ceuta o Melilla no asegura la permanencia en España ni en la Unión Europea. «Quien acceda de manera irregular enfrentará la devolución y el fracaso», resaltó.
Marruecos, un «socio prioritario»
Albares valoró el compromiso de Marruecos para restablecer la normalidad en Ceuta, destacando que la comunicación y los canales diplomáticos «estuvieron operativos desde el primer momento».
Subrayó que la disposición colaborativa de Marruecos permitió el regreso voluntario de decenas de miles de personas migrantes por el mismo paso fronterizo en apenas un día después del suceso. Además, respaldó la solicitud del Ejecutivo local de aumentar la seguridad en la frontera del Tarajal, aunque sin especificar medidas concretas, y afirmó que ambos países están llevando a cabo una «reflexión compartida» para evitar episodios similares.
«Esta frontera es común entre España y Marruecos, así como entre la Unión Europea y Marruecos. Debemos gestionarla de forma conjunta y Marruecos, en ese sentido, es un socio prioritario», enfatizó Albares.
Diferencias con Italia respecto a la diplomacia marroquí
El tono conciliador hacia Rabat contrastó con las observaciones del ministro sobre Italia. Al ser consultado sobre la disparidad en la postura del Gobierno español frente a ambas naciones, Albares afirmó que Marruecos «colabora de manera plena», mientras que acusó al Ejecutivo de Giorgia Meloni de aprovechar la crisis en Ceuta con fines políticos.
«La reacción de Italia no fue solidaria, sino que pretendió sacar provecho de esta situación inédita por motivos partidistas y para satisfacer necesidades electorales internas», criticó el ministro, recordando que Italia actualmente registra el doble de entradas irregulares que España en Europa.


