Ramón Rodríguez Casaubón
Los españoles de cierta edad hemos sembrado, ya, algunas certezas en las tierras secas de nuestras esperanzas en el caso de ser progresistas. Si eres de derecha, o más allá, vives en un vergel con exceso de abono ¡eso sí! Lo pudimos ver y oler hace unos días en la manifestación apoyada por el PP que el 23 de mayo recorrió Madrid denunciando la corrupción del Gobierno e insultando a Sánchez. Todo ello con un aroma a fascismo que “tiraba pa tras”. Este tipo de escenografías, que no son más que la materialización de lo que se nos viene encima a los demócratas (de izquierdas y derechas, que los hay y muchos) es lo que provoca que demasiada gente de izquierdas al final decida “voto útil” frente a “voto valiente” El primero supone asumir que el PSOE actual debe gobernar para que no lleguen los temidos fascistas al poder, aunque eso suponga que se esté salvando a un personaje como Sánchez, defendiendo a Zapatero, mirando hacia otro lado con Santos Cerdán y Ábalos e implementando políticas económicas y sociales de derechas, y por supuesto tener que tragarse las pantomimas de discursos y actuaciones con proyección internacional de Pedro Sánchez. En definitiva ¡dejarnos tomar por bobos por el miedo a convertirnos en siervos! El segundo implica reconocer algo que gritamos no hace tanto: “¡PSOE , PP, la misma mierda es!” lo que a su vez conlleva poner el cuerpo para recibir los palos, reales y metafóricos, del sistema. Como ha ocurrido con los miembros de la flotilla a su llegada al aeropuerto de Bilbao. Esta es la imagen real del sistema sanchista y de sus socios el PNV ¡Junts iría aún más allá, tanto hasta ir cogidos de la mano con Alianza Catalana!
Escuchar a Rufián, el nuevo ídolo de la izquierda española, recalco lo de española, decir: “Si se iniciara un proceso judicial en este sentido, hubiera pruebas y sobre todo una sentencia firme nosotros pediríamos elecciones” duele. Escuchar esto causa daño si eres progresista porque lo que está indicando es que, dentro de unos años, cuando posiblemente ocurra lo que señala, ya ni él estará en el Congreso y le “está dando una patada al balón pa lante” No, este tipo de respuestas, aún siendo conscientes de que es predictiva y defensiva, no es la que en este momento necesitamos los votantes con sentido crítico. No podemos comportarnos como aquello a lo que nos enfrentamos. Se ha iniciado una persecución política desde la justicia por parte de algunos jueces, pero desde hace mucho tiempo. Y se cebó especialmente con Podemos, siendo la causa principal de que este partido esté como está en estos tiempos. Y de lo que se ha beneficiado el PSOE, SUMAR, IU y ahora parece intentarlo Gabriel. Zapatero será culpable o no, jurídicamente, pero ha dejado de ser un referente para aquellos que alguna vez lo tuvieron como tal. Ahora su figura política da más votos a las derechas que la del propio Feijóo. Son demasiados sospechosos millones de euros los que deja como estela tras de sí eso, sin referirnos a sus joyas y relojes de alta gama. Esto se aleja infinitamente del trabajador en pie en su andamio cada mañana, de la señora que está haciendo la habitación del hotel de lujo donde se hospeda ZP en Venezuela o Madrid, del graduado que mientras estudia oposiciones trabaja los fines de semana en un bar, del camarero o camarera que le pone el café, en definitiva, de la inmensa mayoría del pueblo español. No así, paradójica o paradigmáticamente, de los líderes de la derecha o la ultraderecha, del novio de Ayuso, del señor Aldama, de Abascal o Feijóo ¡perdón, estos ya los cité!
No puedo despedirme sin recurrir a Soul Etspes: “Si eres de izquierdas puedes llegar millonario a la política, pero nunca conseguirlo a partir de ella”.


