Joan Vila, identificado anteriormente como el «celador de Olot» y sentenciado a 127 años de prisión por el asesinato de once personas mayores, ha dado un paso importante en su proceso de cambio de género. Recientemente se ha confirmado que Vila, de 61 años, se encuentra alojada en el módulo femenino del centro penitenciario Puig de les Basses (Figueres), utilizando el nombre de Aura.
Un proceso superior a un año
Aunque la noticia se ha hecho pública ahora, esta transición se inició hace más de un año. Vila manifestó a los profesionales de la prisión su deseo de cambiar su sexo, una identidad que, según declaró en el juicio de 2013, ha sentido durante décadas.
- Registro Civil: Oficialmente registrado como Aura.
- Tratamiento: Ha comenzado la terapia hormonal.
- Cirugía: Ha expresado la intención de realizarse una operación de reasignación total y está en lista de espera dentro de la sanidad pública.
El protocolo aplicado en las cárceles catalanas
El Departamento de Justicia de la Generalitat aplica una normativa clara: los internos se asignan a módulos que corresponden al sexo con el que se identifican.
Previo a su ingreso en el módulo femenino, donde convive con aproximadamente treinta internas, Vila fue evaluada en la Unidad de Intervención Compensatoria (UIC). Esta unidad está destinada a presos en situación vulnerable o con riesgo de exclusión. Fuentes cercanas indican que su integración con las otras reclusas ha transcurrido sin problemas hasta el momento.
«La normativa establece que el interno debe estar ubicado en un módulo acorde al sexo con el que se identifica.» — Departamento de Justicia.
La situación jurídica permanece sin modificaciones
A pesar del cambio de identidad y módulo, la situación legal de Aura Vila sigue siendo la misma:
- Condena: Continúa cumpliendo la pena por los once homicidios cometidos entre 2009 y 2010 en la residencia La Caritat.
- Permisos: Hasta ahora, todas sus solicitudes de permisos de salida y tercer grado han sido denegadas, debido a la oposición firme tanto de la Fiscalía como de las acusaciones particulares.
- Seguimiento: El equipo de tratamiento, integrado por psicólogos y educadores, realiza un acompañamiento continuo para supervisar su adaptación en el nuevo entorno.
Este caso, aunque ha tenido gran repercusión por la gravedad de los hechos, no es único en las prisiones catalanas, donde el personal especializado atiende de forma habitual aspectos relacionados con la identidad de género y la atención sanitaria.


