Madrid, 17 de junio de 2026. La Comunidad de Madrid estudia la posibilidad de que otras autonomías contribuyan económicamente al coste del abono transporte de los estudiantes no empadronados en la región que utilizan la tarjeta de transporte público madrileña. La medida forma parte de la rectificación emprendida esta semana por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso tras la polémica generada por su intención inicial de restringir el acceso al bono transporte a quienes no estuvieran inscritos en el padrón madrileño.
El Ejecutivo autonómico pretende extender el modelo de convenios ya suscritos con Castilla y León y Castilla-La Mancha. Estos acuerdos permiten que estudiantes y trabajadores de determinados municipios de ambas comunidades puedan beneficiarse de las bonificaciones en el transporte público de Madrid mediante una financiación compartida entre administraciones.
Según los datos manejados por la Comunidad de Madrid, los convenios con ambas regiones han supuesto un gasto de siete millones de euros entre 2022 y 2026 y prevén superar los 39,4 millones de euros entre 2026 y 2030. Madrid también realiza aportaciones económicas dentro de estos acuerdos, cuyos pagos se calculan inicialmente mediante una previsión presupuestaria y se ajustan posteriormente en función del número real de viajes realizados.
Una rectificación parcial
La posibilidad de ampliar estos convenios surge después de que el Gobierno regional suavizara su postura inicial, que exigía el empadronamiento en Madrid para acceder al abono transporte subvencionado. Finalmente, la presidenta autonómica abrió la puerta a eximir de este requisito a los estudiantes procedentes de otras comunidades mediante acuerdos de colaboración.
No obstante, la rectificación ha sido considerada insuficiente por diversos colectivos y partidos políticos, ya que mantiene fuera de las ayudas a las personas migrantes no empadronadas y a numerosos estudiantes extranjeros que se enfrentan desde hace meses al colapso del sistema de citas para empadronarse, una situación que obligó al Ayuntamiento de Madrid a habilitar procedimientos telemáticos.
La Comunidad de Madrid no ha precisado todavía qué autonomías tendrán prioridad en la firma de los nuevos convenios ni los plazos previstos para su puesta en marcha. Tampoco ha detallado el coste económico que supondría extender un sistema que, según el Ejecutivo regional, ha permanecido prácticamente inalterado durante décadas.
Polémica política y contexto electoral
La decisión de vincular el acceso al bono transporte al empadronamiento fue anunciada el pasado viernes y generó una inmediata controversia política. Apenas tres días después, Ayuso anunció una fórmula alternativa para los estudiantes de otras regiones.
Durante un desayuno informativo, el portavoz del Partido Popular en la Asamblea de Madrid, Carlos Díaz Pache, explicó que el Gobierno regional promoverá acuerdos con el resto de comunidades autónomas para que los estudiantes que cursan sus estudios en Madrid puedan seguir beneficiándose del abono joven y de las subvenciones asociadas.
La Comunidad de Madrid sostiene que la medida llega tras quince años de espera, ya que la normativa que permite condicionar el acceso al abono al empadronamiento está vigente desde 2011. El Ejecutivo argumenta que circunstancias como la pandemia y las limitaciones tecnológicas habían impedido su aplicación hasta ahora.
Sin embargo, la decisión coincide con un contexto político especialmente sensible, a menos de un año de las elecciones autonómicas y municipales de 2027 y en un momento en el que Vox impulsa su propuesta de «prioridad nacional» en las comunidades donde su apoyo resulta determinante para la gobernabilidad.
La batalla llega a los tribunales
La controversia ya ha desembocado en el ámbito judicial. PSOE y Más Madrid, así como el Gobierno central, estudian la viabilidad jurídica de la exclusión de los no empadronados, mientras que Izquierda Unida ha anunciado que recurrirá la medida ante los tribunales.
Por su parte, la asociación Acción Contra el Odio (ACO) ha presentado una denuncia ante la Fiscalía especializada en delitos de odio y discriminación contra el Consorcio Regional de Transportes y la Consejería de Vivienda, Transporte e Infraestructuras, al considerar que la medida discrimina al colectivo migrante.
Asimismo, Renfe ha calificado de «discriminatoria» la iniciativa, que, según las estimaciones del Gobierno regional, podría afectar a unas 200.000 personas mientras no se formalicen los convenios anunciados con otras comunidades autónomas.



