La Unión Europea solicita limitar la movilidad desde la ciudad autónoma para evitar que los migrantes de las recientes oleadas alcancen el espacio Schengen.
MADRID. La Unión Europea ejerce una fuerte presión de forma reservada sobre el Gobierno de Pedro Sánchez para que no se realicen traslados a la Península de los migrantes que han llegado a Ceuta en las últimas entradas masivas por la frontera con Marruecos. Fuentes europeas y noticias difundidas este viernes apuntan que la instrucción de Bruselas es clara: restringir la salida hacia la Península de personas en situación irregular para controlar su avance hacia el resto del espacio Schengen.
La postura de la Comisión Europea se basa en el temor de que un traslado masivo desde Ceuta pueda provocar un estímulo para nuevas llegadas o facilite el tránsito libre en territorio europeo de miles de personas. A raíz de las entradas masivas de finales de julio y agosto, las infraestructuras en la ciudad autónoma —como los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) y las redes para menores acogidos— siguen sometidas a una gran presión.
El dilema del Ejecutivo
El Ejecutivo español se encuentra ante dos demandas complejas de resolver:
- Las exigencias de Bruselas: Garantizar la protección del espacio fronterizo común y limitar la movilidad hacia la Península.
- La saturación en Ceuta: Las autoridades locales han insistido en la urgente necesidad de aliviar los centros de acogida, que están ampliamente sobrepasados en capacidad, especialmente respecto a los menores no acompañados.
Aun con las reiteradas solicitudes para establecer derivaciones regulares hacia distintas comunidades autónomas, el Ministerio del Interior continúa frenando los traslados masivos a la Península, en línea con las exigencias de la Unión Europea.
En paralelo, el contexto diplomático y político permanece tenso tras las recientes decisiones y posturas adoptadas por el Parlamento Europeo relacionadas con la gestión del control fronterizo en la frontera sur europea.



