El sistema biométrico europeo colapsa aeropuertos… y mantiene bloqueada la frontera de Ceuta con Marruecos
Las largas colas provocadas por el nuevo Entry-Exit System (EES) ya afectan a grandes aeropuertos europeos como Berlín, mientras en Ceuta los retrasos y atascos en el paso fronterizo con Marruecos llevan meses convirtiéndose en una realidad cotidiana.
El nuevo sistema europeo de control fronterizo Entry-Exit System (EES), diseñado para reforzar la seguridad en las fronteras exteriores de la Unión Europea, está provocando importantes retrasos en numerosos aeropuertos del continente. Sin embargo, el problema no se limita al transporte aéreo. En Ceuta, donde el paso fronterizo con Marruecos constituye una de las principales puertas terrestres de la UE hacia África, las consecuencias del nuevo modelo de control también se dejan sentir con intensidad.
Mientras aeropuertos como el de Berlín-Brandeburgo denuncian esperas de hasta dos horas para viajeros extracomunitarios, en la frontera del Tarajal las colas kilométricas, los tiempos de espera y los colapsos se han convertido en una imagen habitual desde la implantación progresiva de los nuevos controles biométricos.
Berlín alerta de una situación «insostenible»
La dirección del aeropuerto de Berlín ha reconocido públicamente que la llegada del verano está agravando un problema que amenaza con desbordar las infraestructuras aeroportuarias.
Según explicó su directora ejecutiva, Aletta von Massenbach, las largas esperas afectan especialmente a los viajeros procedentes de países extracomunitarios, que deben someterse al nuevo procedimiento de registro biométrico antes de acceder al espacio Schengen.
El sistema obliga a verificar el pasaporte, registrar las huellas dactilares, capturar una fotografía facial y almacenar los datos de entrada y salida de cada viajero, un proceso que incrementa considerablemente el tiempo necesario para cruzar los controles fronterizos.
La Asociación Internacional de Aeropuertos (ACI Europe), que representa a más de 600 aeropuertos del continente, también ha advertido de que el sistema no está funcionando con la agilidad prevista y reclama mayor flexibilidad a las instituciones europeas para evitar el colapso durante la temporada alta.
Ceuta lleva meses sufriendo el mismo problema
Lo que ahora preocupa en los principales aeropuertos europeos es una situación que en Ceuta se conoce desde hace meses.
La frontera del Tarajal experimenta frecuentes colapsos debido al incremento del tiempo necesario para realizar los controles documentales y biométricos a los ciudadanos extracomunitarios.
Las esperas afectan tanto a trabajadores transfronterizos como a viajeros, turistas y residentes, provocando importantes retenciones que, en jornadas de gran afluencia, pueden prolongarse durante varias horas.
A ello se suma la complejidad de una frontera que soporta diariamente un elevado volumen de personas y vehículos, convirtiéndose en uno de los pasos terrestres más sensibles de toda la Unión Europea.
Un sistema pensado para reforzar la seguridad
El Entry-Exit System forma parte de la estrategia europea para modernizar la gestión de las fronteras exteriores del espacio Schengen.
El objetivo es sustituir el tradicional sellado manual de pasaportes por un registro digital que permita controlar con mayor precisión las entradas y salidas de ciudadanos de terceros países, detectar estancias irregulares y reforzar la lucha contra el fraude documental.
No obstante, el despliegue del sistema está evidenciando importantes dificultades operativas.
La ausencia de mecanismos de prerregistro, el tiempo necesario para la captura de datos biométricos y la adaptación tecnológica de los puestos fronterizos están ralentizando considerablemente los controles.
Ceuta reclama soluciones
La situación vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de adaptar la frontera del Tarajal a la nueva realidad tecnológica.
Tanto ciudadanos como sectores económicos llevan tiempo denunciando que las largas colas afectan directamente a la actividad comercial, al turismo y a la movilidad diaria entre Ceuta y Marruecos.
Empresarios y asociaciones locales advierten además de que los retrasos perjudican la imagen de la ciudad y dificultan el normal desarrollo de la actividad económica en una frontera considerada estratégica para España y para la Unión Europea.
Bruselas, ante un nuevo desafío
Las quejas procedentes de grandes aeropuertos europeos evidencian que el problema ya no es exclusivo de enclaves fronterizos como Ceuta.
El reto para Bruselas consiste ahora en compatibilizar el refuerzo de la seguridad con una gestión ágil del tránsito de viajeros.
Mientras tanto, la frontera ceutí continúa siendo uno de los mejores ejemplos de las dificultades que plantea la implantación del nuevo sistema biométrico, una realidad que ahora comienza a reproducirse en otros puntos de acceso a la Unión Europea y que amenaza con convertir los desplazamientos estivales en una auténtica carrera de obstáculos para miles de viajeros.



